Archivo mensual: octubre 2021

La decadencia a los 35 años

El consenso olímpico hizo posible que el catalán tuviera su primera proyección internacional como idioma oficial de los Juegos

abc.es

Hace 35 años se produjo un hito en nuestra historia. Cuando Juan Antonio Samaranch padre pronunció la famosa frase: «A la ville de… Barcelona», un estallido de júbilo y confianza en nuestro futuro se adueñó de los barceloneses, catalanes y españoles. El 17 de octubre de 1986 era viernes y a las 13.32h. la marca de Barcelona empezó a brillar con luz propia en el mapamundi hasta alcanzar su máximo esplendor en 1992.

Aquella decisión unió a todo el país en torno a un proyecto que cristalizó seis años después con la organización de los mejores Juegos de la historia. Los preparativos modernizaron la ciudad con la construcción de las Rondas, el anillo olímpico de Montjuïc, el aeropuerto, el cableado de fibra óptica, los barrios Villa Olímpica y Valle de Hebrón…

La ciudad giró su rostro al mar, recuperó su fachada marítima y se creó el programa ADO de apoyo al deporte español con el apoyo de un puñado de empresas en una muestra de colaboración público-privada sin parangón que se extendió al resto de la organización.

Los barceloneses ofrecieron la mejor imagen de su ciudad con la campaña ‘Barcelona, posa’t guapa’ y más de 100.000 ciudadanos de todo el país se apuntaron como voluntarios. El consenso olímpico hizo posible que el catalán tuviera su primera proyección internacional como idioma oficial de los Juegos. También la ‘senyera’ ondeó junto a la rojigualda y la cultura mediterránea deslumbró al planeta en el mayor ‘spot’ publicitario global jamás visto. Todo el mundo quiso conocernos y creció el turismo en la ciudad.

El fuego del Olimpo que trajo Samaranch, nuestro moderno Prometeo, lo están apagando los gobiernos de Pere Aragonès y Ada Colau. Frente al consenso para mostrar la mejor imagen de Barcelona, de su espíritu deportivo, capacidad organizativa, ilusión, valores, innovación y receptividad, ahora solo hay ideología hueca y falta de pragmatismo, lo que nos empuja, como advierte ahora el Círculo de Economía, a la irrelevancia y decadencia.

La recuperación del paraíso perdido a través de John Milton

Antonio Fornés protagoniza este lunes en La Casa del Libro la segunda charla de su ciclo filosófico

Antonio Fornés – ABC

abc.es / Juan Carlos Valero

Este lunes, a las 19 horas, el filósofo y escritor Antonio Fornés ofrecerá la segunda charla del ciclo «El paraíso. Una mirada filosófica y política» en la Casa del Libro de Barcelona (Paseo de Gracia, 62). Después de la inaugural dedicada a la visión del paraíso en la filosofía de Dante, la de este lunes lleva por título: «John Milton: la política y el mal en la intimidad del paraíso», dedicada al autor del poema épico «El paraíso perdido».

El filósofo y autor de «Creo aunque sea absurdo, o quizá por eso», «Reiníciate» y «Viaje a la sabiduría», tres libros de Editorial Diëresis, adelanta que la primera revolución burguesa de la historia no fue la francesa, sino la inglesa, y también le costó la cabeza a un rey.

Para el Fornés, «desde ese contexto no es difícil establecer un paralelo entre los hechos revolucionarios y las tesis del paraíso de Milton: la pérdida del paraíso y por tanto la adquisición del conocimiento del bien y el mal, paradójicamente ascendieron al hombre a un nuevo, y superior, escalón existencial y político».

Andrei Platonov, o la febril búsqueda del paraíso en la modernidad es el título de la tercera y última charla de este ciclo, programada en el mismo lugar y hora para el 15 de noviembre. El conferenciante avanza que una de las características esenciales de la modernidad es la recuperación de la idea de paraíso, «pero no en forma de melancolía de un tiempo mejor, sino de anhelo escatológico y confianza, ¿desmedida y milenarista?, en que la razón humana instaurará un auténtico paraíso en la Tierra». La novela «Chevengur» de Platonov es, a juicio del conferenciante, «un retrato terrible de esta modernidad que ha decidido que lo mejor está, no se sabe muy bien porqué, junto a la línea del horizonte».

Exceso de racionalidad

Para Fornés, en esta época de exaltación de lo material, de lo científico, de lo tecnológico, es decir en estos días de sacralización de una racionalidad descarnada, conviene tener en cuenta la interpretación de Shestov: «Una vez que los hombres tendieron el brazo hacia el árbol del conocimiento, perdieron para siempre su libertad. O dicho de otro modo: les quedó la libertad, pero sólo la de elegir entre el “bien” y el “mal”». Para el filósofo, la reflexión sobre el paraíso debe ser, esencialmente, una reflexión sobre el exceso de racionalidad, «un exceso que ha cegado al resto de ámbitos de la existencia constriñendo nuestro mundo a lo racional, a leyes perpetuas y estrictas de las que no podemos salir, un mundo nada libre sino perfectamente prefijado en el que dos más dos son siempre cuatro». Porque, parafraseando de nuevo a Shestov, ¿y si la auténtica libertad no reside en la posibilidad de elegir entre el bien y el mal como estamos ahora condenados a pensar?, ¿y si la libertad con mayúsculas es la fuerza y el poder de impedir que el mal penetre en el mundo?

Fornés señala que tal vez por ello la melancolía por el paraíso sea tan parecida a la melancolía por la infancia perdida. «Tanto en el paraíso como en la infancia, el hombre era realmente libre, pues no debía elegir, sino, exento de condicionamientos morales, simplemente podía dejarse llevar por quién es superior a él, sin constreñimientos, sin reglas, en un mundo inundado de amor en el que el mal y los límites no existen». Para reflexionar sobre esa subyugante cuestión, después de dedicar a Dante su primera charla, Fornés va a ir ahora de la mano de otros dos grandes de la literatura que también escribieron magistralmente sobre el paraíso: John Milton y Andrei Platonov.

Núria Marín arrastra a l’Hospitalet a la irrelevancia

laestaca.es

El concejal denunciante Jaume Graells y alcaldesa denunciada Nuria Marin, antes del presunto caso de corrupción en el Consell Esportiu de l’Hospitalet

La salida de Núria Marín de la ejecutiva federal del PSOE tras el congreso celebrado por el partido en Valencia, y la decisión del Consejo de Ministros de dar entrada a la Generalitat y a la patronal Pimec en el plenario del Consorcio de la Zona Franca de Barcelona (CZFB) dejando fuera a la ciudad a la que le expropiaron los terrenos, son los últimos hechos que denotan la irrelevancia de la alcaldesa de l’Hospitalet, cuya caída a la sospecha entre los de su propio partido está arrastrando a la ciudad a la irrelevancia.

Y es que todo son problemas para Núria Marín desde que está siendo investigada judicialmente por participar activa o pasivamente en una presunta trama de desvío de subvenciones en el Consell Esportiu de l’Hospitalet, con una cantidad “distraída” que asciende a medio millón de euros anuales. Después de que la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional detuviera e interrogara a alcaldesa en la comisaría de La Verneda y se quedara su teléfono móvil para acceder a su contenido, previa autorización judicial, Núria Marín tuvo que declarar en abril ante la juez del Juzgado de Instrucción número 2 de l’Hospitalet que investiga el caso. La juez imputa a la alcaldesa y presidenta de la Diputación por supuesta malversación de fondos públicos, apropiación indebida, prevaricación y omisión del deber de perseguir el delito que le fue comunicado por su compañero de partido y de equipo de gobierno, el concejal Jaume Graells.

Pedro Sánchez evita a Marín

Pese a que el PSC contará a partir de ahora con un miembro más en la dirección del PSOE que sale del 40º Congreso Federal del partido, al pasar de tres a cuatro, l’Hospitalet se ha quedado fuera de la mesa pequeña que manda en el principal partido del Gobierno de España. De la nueva ejecutiva federal se ha caído Núria Marín como colofón del ostracismo al que le ha sometido el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en cada visita que ha realizado a Barcelona, evitando en todo momento ser fotografiado junto a la alcaldesa, cosa que hacía constantemente hasta que saltó el caso de presunta corrupción. El equipo de Moncloa ha preferido evitar esas imágenes si finalmente Marín tiene que abandonar sus cargos públicos en el caso de que sea procesada por la juez.

Al frente de la Diputación de Barcelona, podría sustituir a Marín el alcalde de Viladecans y miembro del comité federal del PSOE, Carlos Ruiz, que ya se hace cargo de las finanzas de la institución provincial. Harina de otro costal será el relevo en la alcaldía de l’Hospitalet, puesto que el primer secretario del PSC en esa ciudad y segundo teniente de alcalde, Cristian Alcázar, también está imputado en el mismo caso que la alcaldesa y ambos deberían dimitir si son procesados, en aplicación del reglamento del PSC. Esa circunstancia coloca a Fran Belver, primer teniente de alcalde, en buena posición para sustituir a “la jefa”, como se conoce a la alcaldesa en el Ayuntamiento. Pero Belver tiene muchos detractores en la agrupación local del partido, empezando por su yerno, Cristian Alcázar, además de llevar demasiados años en el Ayuntamiento. Una buena candidata para las elecciones de mayo de 2023 sería la diputada en el Congreso y miembro del Pacto de Toledo, la hospitalense Mercè Perea, que ya estuvo en el equipo de gobierno de la ciudad.

También descabalgada del PSC

Si el PSOE ya ha dejado a Marin en la cuneta, el siguiente escalón descendente de la alcaldesa será el abandono de los suyos del PSC, ya que el actual líder la oposición en el Parlament, el ex ministro Salvador Illa, prescinde de ella al frente de la presidencia del PSC en favor del ministro de Cultura y Deportes, Miquel Iceta. Tras el congreso del PSOE celebrado este fin de semana en Valencia, se iniciará el proceso de primarias del PSC para que Illa releve a Iceta en la secretaria general en la celebración de un congreso extraordinario previsto para los próximos 18 y 19 de diciembre, congreso en el que Núria Marín se verá descabalgada de la presidencia de su partido.

Núria Marín estaba llamada a ser ministra y así seguir los pasos de su mentor, Celestino Corbacho, que también fue alcalde de l’Hospitalet y presidente de la Diputación de Barcelona antes de ser el titular de Trabajo en uno de los Gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero. Pero en la renovación gubernamental emprendida en julio por Pedro Sánchez, el presidente optó por otra alcaldesa, Raquel Sánchez, mucho más joven y con una gestión impoluta al frente de la ciudad de Gavà. Como le ocurrió a Juan Ignacio Pujana, primer alcalde democrático de l’Hospitalet, la sombra de la sospecha acompañará a Marín durante todo el proceso hasta que se celebre el juicio.

La puntilla de la Zona Franca

Que sus propios compañeros del PSC y del PSOE prescindan de Nuria Marín de forma preventiva a la evolución del caso judicial, ha arrastrado también a la ciudad de l’Hospitalet a la irrelevancia política. La última prueba es que el Consejo de Ministros celebrado el 11 de octubre aprobó un real decreto que modifica la composición del plenario del Consorci de la Zona Franca de Barcelona (CZFB) para incorporar a la Generalitat y a la patronal Pimec, con dos representantes para el Govern, uno de ellos como vicepresidente segundo. Se ha desaprovechado así una oportunidad de oro para que un representante de l’Hospitalet entrara también en el plenario como tardía compensación de la expropiación de los terrenos, hace un siglo, donde se levanta el principal polígono industrial de Cataluña. En este punto recomiendo la lectura del libro de Jesús A. Vila, editado por FIC, titulado “Quan l’Hospitalet va perdre la platja. Espolicacio, impunitat i negoci: un segle de la segregació de la Marina” para contextualizar la “aportación” que la ciudad hizo al ente público que actúa de motor económico del área metropolitana.

Los dos miembros del Govern, junto al representante de la patronal de las pequeñas y medianas empresas, forman ya parte del organismo público estatal que dirige el delegado especial del Gobierno y antiguo secretario general del PSC, Pere Navarro. El plenario estaba hasta ahora integrado por el Gobierno central, el Ayuntamiento de Barcelona y las principales entidades económicas de Barcelona. Entra la Generalitat y Pimec, pero sigue fuera l’Hospitalet, que se vio obligada a aportar la mitad de su término municipal. Confiemos que la sombra de la sospecha que se cierne sobre Núria Marín no siga afectando negativamente a los hospitalenses, ahora que se van a repartir los fondos europeos Next Generation.

Por Juan Carlos Valero

«El gran consumo reivindica su papel esencial también en la recuperación»

Ignacio González, presidente de AECOC, reivindica el liderazgo del sector del gran consumo en la recuperación económica

Ignacio González preside AECOC desde el pasado junio

abc.es / Juan Carlos Valero

Del 20 al 21 de octubre, 800 directivos de empresas fabricantes y distribuidoras participarán en el 36º Congreso AECOC de gran consumo. El presidente de esta asociación reivindica el liderazgo del sector en la recuperación y reclama que se le escuche.

—¿Su sector es tan básico para la reactivación económica y social como lo fue durante el confinamiento?

–Nos reivindicamos como motor de la recuperación porque tenemos todos los mimbres: en AECOC están asociadas 30.000 empresas que generamos más del 20% del PIB y empleamos a más 4 millones personas, además de llenar la España vaciada, entre otras cosas positivas. No se me ocurre otro sector que sea más central para la recuperación. Necesitamos que el clima económico y las medidas que se tomen no frenen el desarrollo y podamos generar más empleo.

«El aumento de precios de la energía, materias primas y transporte, junto a la presión fiscal, es una tormenta perfecta para un sector con márgenes estrechos»

—?Qué significa el triple “estar” del lema del primer congreso que usted va a presidir?

–Me encanta el eslogan, porque son tres infinitivos que esconden tres escenarios temporales: antes, durante y después. El primero tiene que ver con el reconocimiento de las administraciones y de los consumidores hacia el sector durante la pandemia. Pero antes ya sabíamos que nuestras industrias, marcas y tiendas eran y somos esenciales porque tenemos una larga historia de cercanía al consumidor. Y en el futuro vamos a mantener nuestro compromiso y fiabilidad para contribuir a sacar el país de la crisis.

—¿Qué cambios del consumidor se van a mantener tras la pandemia?

–La digitalización, la preocupación por la salud y la seguridad personal y la sostenibilidad son tres ideas que ya estaban germinando y que la pandemia ha acelerado. No está totalmente definido qué parte del consumo se quedará dentro y fuera del hogar y qué pasará con el fenómeno “delivery”, ni cuánta cuota prestada tendrá que “devolver” la alimentación doméstica.

—Ha aprobado el gran consumo las asignaturas pendientes de la digitalización, omnicanalidad y sostenibilidad?

–Hemos hecho un enorme esfuerzo para adaptarnos, pero esto es una evaluación continua con mucho recorrido. El ‘e-commerce’ ha crecido en 12 meses lo que preveíamos en 5 años y requiere un proceso de adaptación. En 2025 el e-commerce doblará y será el 5% de la cuota de mercado de gran consumo. Necesitamos estrategias de servicio al cliente para mejorar la experiencia de compra. También en sostenibilidad estamos empezando el camino.

En máximos de ahorro de las familias, ¿cuánto más se va a acelerar el consumo?

–El ahorro embalsado se ha generado por precaución y porque ha habido imposibilidad física de gastar. No es fácil hacer predicciones. Depende de la evolución de la crisis sanitaria. La crisis finaliza en la medida que el consumidor piensa que ha acabado y ve luz en el horizonte.

¿Ayudarán la subida fiscal y la progresión al alza del SMI?

—Hay que poner el foco en aumentar la productividad española, que es más baja y además ha evolucionado más lentamente que en los países del entorno. Incrementar la presión en un escenario de baja productividad merma la competitividad cuando lo que necesita el país es que se facilite la recuperación. Fiscalidad e incremento de costes laborales, junto a los aumentos de precios de energía, materias primas, transporte, etcétera, supone una tormenta perfecta para un sector que trabaja con márgenes muy estrechos. Es un momento retador porque son muchas vallas en el camino de la recuperación.

«La crisis finaliza en la medida que el consumidor piensa que ha acabado y ve luz en el horizonte»

¿Qué proyectos ha presentado el sector de gran consumo a los fondos Next Generation?

–Hemos presentado muchos transversales relacionados con la transformación digital y el impulso de una cadena de valor más sostenible y transparente. Por ejemplo, en materia de logística sostenible y conectada, tenemos el programa Lean & Green para avanzar en la descarbonización de los procesos del sector. Otro ejemplo auspiciado por AECOC es la transformación digital contra el desperdicio alimentario mediante una plataforma “b2b” para gestionar los excedentes.

—¿Los ayuntamientos deberían quitar el IBI a comercios y a hostelería con los 15.000 millones que les corresponden de los fondos europeos?

–Son sectores que siguen sufriendo porque no estamos aún en la situación de 2019 y las ayudas directas han sido muy escasas. Un dato revelador es que el 35% de las insolvencias durante los 9 primeros meses del año son de hostelería y comercio. Por ello serán bienvenidas todas las iniciativas que vayan en la línea de aliviar las cargas impositivas.

—En las relaciones de su sector con las instituciones, ¿qué predomina, la colaboración o la desconfianza?

—En el ADN de AECOC está la colaboración; es nuestra esencia como asociación y como industria que trabaja en cadena. Queremos claramente una colaboración constructiva que ahora es más importante que nunca. Tenemos el interés común de que el país salga adelante, pero necesitamos que se nos escuche. Vuelvo a reivindicar nuestro papel esencial porque llevamos mucho tiempo haciendo las cosas bien y es mucho lo que podemos aportar.

—Las materias primas, el transporte y la energía están en máximos. Si además sube el cartón y plástico (packaging), los cereales, aceite, carne, aluminio… ¿será inevitable la subida de precios en cadena que se traslade al consumidor?

–Por eso hay que poner el foco en aumentar la productividad y la competitividad para evitar esa traslación al consumidor. Pero será muy difícil evitarlo si no trabajamos juntos. El escenario es muy complejo y ya septiembre se ha cerrado con una notable inflación.

—¿La inflación será pasajera o seguirá creciendo?

—La realidad es que la cifra del 4% en septiembre ha despertado todas las alarmas y los organismos internacionales no ocultan el temor de que este repunte que parece coyuntural, dado el aumento de los costes de los fletes o las materias primas, pudiera alargarse y afectase al sistema si se produce una traslación a los salarios, las pensiones… El FMI ya ha corregido a la baja las perspectivas de crecimiento para España. Sin duda, la inflación podrá retrasar la recuperación.

Trabajar juntos para aumentar la competitividad

Pese al crecimiento, el escenario no se antoja positivo por la baja productividad, el aumento de la deuda, el déficit de las pensiones…

–Probablemente debemos acostumbrarnos a vivir en la incertidumbre. Insisto en la necesidad de aumentar la productividad porque es imprescindible para la competitividad. Ése es el principal problema de la economía española y afecta a todos los ámbitos. Si no trabajamos juntos en aprobar esa asignatura va a ser muy difícil la recuperación, por la estrechez de márgenes de nuestro sector, que difícilmente podrá soportar los costes extra sin que acabe repercutiendo en el consumidor.

El Celler de Can Roca y Damm crean Duet, la «virra» que une vino y cerveza

La cerveza de estilo sour y doble fermentación es ácida y une dos mundos al contener mostos de garnacha blanca, malta de cebada, lúpulo, levadura y bacterias lácticas que le proporciona un amplio maridaje gastronómico

Los hermanos Roca con su nueva cerveza – ABC

abc.es / Juan Carlos Valero

Damm no había elaborado hasta ahora una cerveza de estilo sour, de fermentación espontánea o mixta, en la que se incorporaran levaduras salvajes, bacterias e incluso hongos. De la colaboración con Joan, Josep y Jordi Roca del triestrellado Celler de Can Roca ha surgido Duet, una nueva cerveza ácida elaborada a base de malta y uva garnacha blanca procedente de la comarca de la Terra Alta.

La novedad se ha presentado este viernes en el gerundense Mas Marroch de los hermanos Roca. La introducción de esta uva abre el panorama de su maridaje y convierte a esta cerveza en una nueva opción gastronómica. El precio recomendado de venta es de 2,10 euros la botella de 0,33 centilitros y tiene 5,5% de contenido alcohólico.

Tras dos años de trabajo, con la pandemia de por medio y después de decenas de ensayos, los maestros cerveceros y la tecnología de Damm han logrado el control de los procesos de fermentación salvajes que se remontan al origen de las cervezas, cuando las bacterias y levaduras fermentaban espontáneamente sin ningún tipo de control de la temperatura ni del proceso fermentativo, proporcionando notas agrias y ácidas a una cerveza de gran intensidad aromática. El estilo sour ha ido evolucionando y la nueva Damm, fruto de la colaboración con los hermanos Roca, ha logrado en Duet una cerveza en la que se han añadido bacterias lácticas (Lactobacilus) para aportar acidez a la mezcla de mostos de malta, de cebada y de uva garnacha. En una segunda fermentación, se añaden levaduras para completar la bebida.

Para los hermanos Roca, la uva es un elemento «indispensable para entender la cultura mediterránea; por eso nos hemos focalizado en la garnacha blanca tras probar con otras frutas rojas». El sumiller del Celler de Can Roca describe Duet como «luminosa, radiante, intensa, fresca, ágil, cargada de vivacidad, de una textura sedosa, que patina en el paladar y la lengua; aromáticamente juega con flores que te llevan al lúpulo y a la parte frutal que reconoces con la cerveza y que no se reducen». En suma, «es una cerveza que despierta las papilas gustativas, con una entrada explosiva, de sensación irreverente, pero que pasa muy bien al final de la boca».

Algunas cervezas de estilo sour tradicionales se elaboran con fruta −normalmente frutos rojos− para equilibrar el punto agrio, pero Damm y los hermanos Roca han optado por utilizar uva de la comarca de la Terra Alta, subrayando así «el toque Mediterráneo» tan propio de la compañía fabricante. «La uva permite aportar complejidad, verticalidad y frescura, además de una textura sedosa», ha continuado el sumiller. De color dorado intenso, Duet es en nariz fresca, intensa, exuberante y de moderada gasificación, ideal para acompañar pescados, marisco y otros productos de mar. En boca es compleja y denota su acidez en el primer trago, pero enseguida logra el equilibrio entre los dos mundos de la uva y la malta.

Respecto al maridaje, resulta muy gastronómica, puesto que enlaza con la dieta mediterránea, los curados y salados. La combinación salada y el sabor ácido casa muy bien, al igual que con los escabeches. Aunque Duet funciona excelentemente con el caviar y la ostra, es igualmente resultante con el pescado frito, los calamares a la romana e incluso con el pollo a l’ast, carne blanca a la que se le aporta un punto ácido del limón en su interior, además de las hierbas aromáticas.

Desde hoy, Duet está disponible en la tienda online de Damm y, en los próximos días, llegará a restaurantes y superficies comerciales. La próxima semana, Duet se dará a conocer en el estand de Damm del Fórum Gastronòmic que organiza Fira de Barcelona.

La ‘magnífica’ ciudad de Barcelona dinamiza su hostelería

San Miguel reactiva una campaña relacionada con su gama de cervezas Magna la víspera del Día de la Hostelería, que este jueves se celebra en Barcelona bajo el lema «Volvamos a comernos el mundo»

Acto de la campaña de San Miguel en Barcelona – ABC

abc.es / Juan Carlos Valero

Veinticuatro horas antes de que este jueves se rinda homenaje a los hosteleros de Barcelona con la inauguración de una escultura efímera en la plaza Universidad, la cervecera San Miguel ha presentado este miércoles en la capital catalana la reactivación de la campaña «Ciudades Magníficas» para dinamizar la hostelería y el comercio hasta el 14 de noviembre.

En la campaña participan más de 250 bares y un centenar de tiendas adheridas en las ciudades de Barcelona, Bilbao, Burgos, Lleida, Málaga, Palma de Mallorca y Pamplona. La promoción consiste en el reparto de vales de 50 euros (170 en la capital catalana) para gastar en comercios de proximidad. En los 50 bares y restaurantes adheridos en Barcelona, además de los vales, se ofrecerá un combo a precio especial consistente en una de las cervezas Magna de San Miguel y una tapa seleccionada.

Con esta iniciativa, que cuenta con la colaboración del Gremio de Restauración de Barcelona y Barcelona Oberta, al pedir una de estas cervezas el consumidor tiene la posibilidad de ganar un vale de 50 euros para comercios de proximidad después de introducir el código que figura en el envase en la página web de la promoción.

Día de la Hostelería

La acción Ciudades Magníficas es una más de las que Mahou San Miguel pone en marcha para apoyar el sector. Este jueves, con motivo de la celebración el 14 de octubre del Día de la Hostelería, la compañía cervecera también activa otras acciones de promoción en homenaje al sector hostelero. Entre estas acciones, destaca el envío de 150 Experience Box, paquetes especiales en cuyo interior habrá platos elaborados por restaurantes y chefs como Jordi Cruz, los hermanos Torres, Can Xurradas, Fismuler Barcelona, La Gran Familia Mediterránea y Pastisserria de Josep Maria.

Bajo el lema «Volvamos a comernos el mundo», la cervecera quiere agradecer a todos los que hacen posible la hostelería. Esta campaña, que se realiza con la colaboración de Makro, también incluirá la colocación de varias esculturas en las principales ciudades del país, símbolo de apoyo a la hostelería. En Barcelona, la escultura efímera estará desde este jueves en la plaza Universidad. También se enviarán más de un centenar de platos personalizados a los más importantes chefs de España, y se regalarán otros 2.000 platos conmemorativos entre todos los hosteleros del país.

La presentación de la campaña «Ciudades Magníficas» ha contado con el apoyo de Gabriel Jené, presidente de Barcelona Oberta; Pere Chias, presidente del Gremio de Restauración de Barcelona; Jordi Torrades, director general de Comercio de la Generalitat de Cataluña; Jaume Collboni, primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona; y con los chefs Jordi Cruz, los hermanos Sergio y Javier Torres y el hostelero Joaquim López del grupo Villa Retiro.

El ‘Amazon barcelonés’

En su intervención, Jaume Collboni ha celebrado la vuelta de iniciativas privadas a la ciudad y también las que cuentan con la colaboración pública, como el BCNMarket, una tienda en línea o «market place» para potenciar el comercio local. Hasta el momento, al mercado online se han adherido 2.500 tiendas de la ciudad y nacerá el lunes 18 de octubre con la promoción de 280.000 bonos de consumo bonificados por el Ayuntamiento, que aporta tres millones de euros. «El amazon de Barcelona», como Collboni califica la iniciativa, consiste en unos bonos que costarán 20 euros, de los que la administración aporta 10. Se podrán utilizar para compras iguales o superiores a 20 euros. Los bonos se podrán canjear presencialmente en las tiendas físicas hasta el 31 de diciembre centro del plazo de 15 días desde su activación y servirán para acceder a diferentes productos o servicios.

La batalla de Cerdeña

La súbita muerte del heredero catalán de la Corona de Aragón truncó la historia, pero no la vinculación de Barcelona con la Corona y, por extensión, con los Reyes de España

abc.es / Juan Carlos Valero

LA historia del liderazgo catalán está íntimamente ligada a Cerdeña. En esa isla murió en 1409 Martín el Joven, rey de Sicilia, hijo legítimo de Martín el Humano, el último rey catalán de la Corona de Aragón. El heredero falleció tras haber derrotado la rebelión sarda en la batalla de Sanluri. Fue una hazaña bélica de la época, es decir, acompañada de una feroz y cruel aniquilación del pueblo sardo después de someterle a un férreo y largo asedio.

Dice la leyenda que los supervivientes sardos ofrecieron a Martín el Joven una doncella que lo envenenó o le contagió una enfermedad que le llevó a la muerte. Los historiadores se inclinan a pensar que el heredero legítimo de la Corona de Aragón fue víctima de las epidemias provocadas por los cuerpos en descomposición de los sardos pasados por las armas.

En Sanluri conmemoran cada año su particular 11 de septiembre con la dolorosa representación de Sa Batalla, que recrea aquella dramática derrota. La súbita muerte del heredero catalán de la Corona de Aragón truncó la historia, pero no la vinculación de Barcelona con la Corona y, por extensión, con los Reyes de España.

Martín el Humano murió un año después que su hijo legítimo, y la historia nos cuenta que el polémico Compromiso de Caspe, que finalmente dio la corona a Fernando de Antequera, se produjo como consecuencia de que el Papa Benedicto XIII incumplió la promesa contraída con el difunto rey de apoyar a su nieto ilegítimo, el infante Federico de Luna, hijo natural de Martín el Joven. Pero también la oligarquía catalana tuvo su protagonismo, entonces sumida en luchas internas de los condados, cuyas tensiones territoriales y sociales se manifestaron en la venta del título de conde de Urgell para así tener un rey foráneo, desconocedor de todo y, por lo tanto, más títere para controlar y someter mejor al pueblo. Puigdemont ha recordado a los sardos de Santluri aquella sangrienta derrota que provocó el fin de la dinastía catalana.

Licencia de objetividad contrastada

El Llobregat / Por Joan Carles Valero

Uno no es lo que dice, y menos si se dedica a la política. Uno empieza a ser lo que hace, pero lo que verdaderamente completa a uno es lo que oculta.

Desgraciadamente, el periodismo se ha dedicado en exceso a lo declarativo y ha desatendido los hechos, cuando deberían ser su principal cometido. He ahí uno de los motivos no tecnológicos de la crisis que atraviesa este oficio: la dejación de sus funciones como comprobador de hechos, poniéndolos en contraste con lo que se dice y, de vez en cuando, filtración mediante, revelar lo que se oculta.
La verdad se oculta porque no debe ser conocida. Y no puede ser revelada porque se descubriría el motivo por el que se quiere ocultar. George Orwell lo tenía claro: “Periodismo es publicar lo que alguien no quiere que se publique. Todo lo demás, son relaciones públicas”. El mismo Orwell anticipó en “1984” un Ministerio de la Verdad que en su distópica obra se ocupa de la mentira, al igual que el de la Paz trata la guerra y el de la Abundancia la inanición, en una suerte de doblepensamiento como proceso de adoctrinamiento por el que se acepta simultáneamente dos ideas contradictorias que permiten aceptar como verdadero lo que es falso. Vladimir Putin bien lo sabe y por eso ha creado un Ministerio de la Verdad para contrarrestar todo lo que se diga de Rusia desde el exterior y que no coincida con el argumentario oficial.

Ley de la Verdad
En “El músico del Gulag” (Berenice), la última novela del periodista y escritor Manuel Calderón (Peñarroya-Pueblonuevo, Córdoba, 1957), no hay un Ministerio de la Verdad, pero se aplica de forma implacable una Ley de la Verdad con especialistas dedicados a la lectura de periódicos, revistas, libros y tesis doctorales en busca de mentiras. Son los V2, los Voluntarios de la Verdad. Chamanes que pueden diferenciar entre lo que es una mentira para ocultar un hecho (nivel 1) de la mentira como falsificación (nivel 2). El protagonista es un periodista que emprende una investigación obsesiva sobre la vida del músico Makarov, que de niño tocó el acordeón ante Stalin, lo que le lleva a los lugares donde el siglo XX dejó marcadas sus grandes mentiras y su terrible verdad. La publicación de un reportaje que se descubre falso trunca el final de su carrera. La sociedad donde se desarrolla la trama, entre la sátira agridulce y la parodia filosófica, es más proclive a defender la mentira como falsificación, ya que, después de todo, la falsificación es un arte.
En nuestra sociedad, la verdad ha pasado de moda: lo que se lleva ahora es la realidad, teniendo en cuenta que la realidad no es responsable de nada, solo es la consecuencia. Un problema que caracteriza nuestra época: la realidad no tiene sentido, no siente, solo es, y no puede ser cambiada. “Es verdad que los seres humanos no pueden soportar mucha realidad”, dice Iris Murdoch en “La soberanía del bien”. Se soporta mejor el relato y, de ahí, la obsesión por tejerlos para imponerlos como guion, a menudo vacío, que se ha comido la concepción clásica de la política, que es la acción ligada a construir palpables realidades.

Jugar con amital de sodio
Hannah Arend defiende en su libro “Verdad y mentira en la política” que “la opinión, y no la verdad, está entre los prerrequisitos esenciales de todo poder”. Un poder que ya solo hilvana relato tras relato en un presente continuo con el único requerimiento de una pizca de verdad y todo el relleno de verosimilitud. El objetivo no es otro que generar sentimientos, esas construcciones que hacemos tras experimentar ciertas emociones porque hemos mutado de “homo sapiens” a “homo sentimentalis”. Y es que la mentira, dicha desde el corazón, tiene tanto valor como la verdad no dicha pero sucedida, factual. Katherine Viner, directora de The Guardian, lo tiene claro: “Cuando un hecho empieza a parecerse a lo que uno siente, es muy difícil diferenciar entre los hechos que son verdad y los hechos que no lo son”. Aquí en Cataluña lo sabemos desde hace una década: la pasión domina vidas y una mentira triunfa con el deseo de que se cumpla.
Calderón, que se licenció en Filosofía antes de ejercer el periodismo, mantiene su vinculación con l’Hospitalet pese a vivir desde hace unos años en Madrid. No en vano estudio en el instituto Torres i Bages de Can Serra, estuvo vinculado a la Asociación de Vecinos de Sant Josep, dirigió el Aula de Cultura de Bellvitge en la década de los 80 y fue coeditor de la revista “Papers de Ciutat”. En el mundo creado por el autor de “El músico del Gulag” se había puesto de moda jugar a descubrir qué era falso y qué era verdadero, hasta el punto de haber un espacio reservado en los periódicos y un programa con botes millonarios titulado “Fake al mejor”, porque se había instalado la idea de que la realidad era una creación manipulada y no somos más que víctimas de una conspiración, de modo que la ficción es considerada delito, porque la mentira es creativa y la verdad no. También se había extendido la moda de participar en sesiones de narcoanálisis con amital de sodio, el suero de la verdad, a modo de terapias de purificación mental para expulsar a la mentira y la culpa derivada en una suerte de exorcismo social.
El autor sitúa al protagonista de su nueva novela como periodista en “Diario del Atardecer”, dirigido por La Larva, y como periodista que también es, se ríe de conceptos del oficio como percha, fuentes o esas comillas que son la única prueba de que lo que se cuenta ha sucedido y es verdad. Una mentira entrecomillada sigue teniendo más valor que una verdad perdida en el texto. Hasta en la mentira hay que ser rigurosos, incluso más que en la verdad. Nuestra vida está tuneada de mentiras, sobre todo cuando miramos hacia atrás, a través de la neblina que envuelve el pasado, cuando creemos haber vivido cosas que nunca sucedieron y, a medida que pasan los años, esas ideas toman cuerpo real en una suerte de reconstrucción vital limpia y con una secuencia perfecta de los hechos. Lo que en cine se llama un buen montaje.

El perdón, virtud del derrotado
El periodista narrador de la tercera novela de Calderón, tras “El hombre inacabado” y “Bach para pobres”, persigue la mentira de los hechos y la verdad de las palabras de quien dice llamarse Gregori Makarov y logró huir del Gulag. El protagonista se hunde en el fango abrazando a su verdugo de forma brechtiana. Porque la víctima puede vencer al verdugo si olvida o perdona. El perdón, la virtud de los que han sido derrotados. Máxime si el hombre que le mintió será quién le salve. El periodista acaba inhabilitado para trabajar en medios de comunicación que dispongan de la Licencia de Objetividad Contrastada, mientras su esposa le recuerda que la razón no siempre es lo mejor para seguir viviendo.

El Baix, de patio trasero de Barcelona a tablero de juego de Cataluña

El Llobregat / Por Joan Carles Valero

El futuro de Cataluña se juega en nuestra comarca. Tenemos que decidir el modelo económico y social de la postpandemia, una vez que el grupo de expertos de la ONU sobre el cambio climático ha constatado que la temperatura del planeta se intensificará de seguir como hasta ahora.

En ese marco, la oportunidad o no de ampliar el aeropuerto Josep Tarradellas lo primero que ha puesto de manifiesto son las grietas abiertas en el Gobierno central, el de la Generalitat y el del Ayuntamiento de Barcelona. Y la primera conclusión a que se llega no es que la ecología sea la causa del rechazo a la ampliación aeroportuaria, sino la incapacidad política de llegar a acuerdos o de tomar decisiones, máxime cuando se viene hablando de este proyecto desde 2019.

Las coaliciones PSOE con Unidas-Podemos en Madrid, ERC con Junts en la Generalitat y Comuns con PSC en el Ayuntamiento barcelonés aumentan sus diferencias porque no tienen claro cuál es el modelo económico y social a proyectar para el país en la actual tesitura. Y la ampliación del aeropuerto del Prat es una prueba evidente. Aunque momentáneamente ha ganado Ada Colau y sus Comunes con el lema “Salvem La Ricarda”, lo cierto es que con sus socios no les diferencia solo la ecología, dado que hoy en día existe suficiente conocimiento y tecnología no solo para crear o recrear, sino para prever, por ejemplo, que el hidrógeno podrá sustituir al queroseno en la aviación.

El gran abismo que se abre entre nuestros gobernantes coloca en un extremo a los que apuestan por el crecimiento económico sostenible y al otro los defensores de un radical decrecimiento que, de entrada, pondría en duda el mantenimiento de nuestro estado del bienestar, dado que no estaría claro quién o qué pagaría la factura social que provocaría ese decrecimiento. Un ejemplo es la cruzada contra el coche particular mientras no se ofrecen alternativas de transportes públicos y se levantan los peajes de las autopistas. En materia de grandes infraestructuras, el ejemplo a seguir es Holanda, país que ha ganado al mar una superficie mayor que la isla de Menorca y no por ello ha destruido nada, sino todo lo contrario, y con el beneplácito medioambiental europeo.

Plan Delta incumplido
Aquí no hacemos las cosas igual que los holandeses. En 1994 se alcanzó un pacto entre todas las administraciones, incluido el Ayuntamiento del Prat del alcalde Lluís Tejedor. El objetivo prioritario del Plan Delta –o Plan de Infraestructuras del Delta del Llobregat– fue el desarrollo de una gran zona aeroportuaria para la expansión de la actividad logística internacional, convirtiendo este territorio en una de las grandes plataformas de recepción y distribución de mercancías del sur de Europa. El plan ampliaba el puerto tras desviar el último tramo de la desembocadura del río Llobregat 2,5 kilómetros al sur para que en el territorio ganado se instalaran naves logísticas; también ampliaba el aeropuerto incluyendo una tercera pista que ahora de nuevo se quiere alargar, en un remedo o segunda parte de las mismas discusiones de hace dos décadas. El plan también incluía infraestructuras viarias y ferroviarias. Todo ello compensado con un planteamiento medioambiental.

Obligado es señalar que con esas faraónicas obras se ha dado un gran espaldarazo a la competitividad de la economía barcelonesa, pero también reluce la dificultad de compatibilizar el objetivo medioambiental, ya que las medidas que se propusieron resultaban escasas frente a la envergadura de las actuaciones. El delta ya era una zona parcialmente sacrificada por la proliferación de usos urbanos y las infraestructuras que hacen del Baix Llobregat el área de servicios de Cataluña, y el río y sus reservas necesitaban un tratamiento de recuperación. A la receta le acompañaron diversas actuaciones ambientales: depuradora, estabilización de playas, corredor ecológico… Sin embargo, el incumplimiento de parte de los acuerdos del plan Delta provocó que la Unión Europea abriera un expediente contra España en el año 2013 por no ejecutar debidamente las compensaciones ambientales prometidas en las ampliaciones de 2002 del aeropuerto del Prat y el puerto. Y este mes de febrero, de nuevo Bruselas ha enviado al Gobierno español una carta de emplazamiento porque la prolongación de la tercera pista invade la red Natura 2000.


Renaturalización pendiente
En la carta de emplazamiento de la Comisión Europea se advierte a las autoridades españolas que están poniendo en peligro una de las zonas de más biodiversidad de Europa y que tenían que haber corregido esa situación, ya que la excepcionalidad que se invocó para las ampliaciones del plan Delta, ya realizadas, estaban condicionadas a compensar los espacios naturales perdidos. Unos espacios que hoy en día todavía están asfaltados, como el aparcamiento para taxis próximo a la T1 que debía ser renaturalizado para devolver su función de corredor biológico (del Remolar-Les Filipines hasta Els Reguerons) en la zona de Can Sabadell, de Viladecans. Visto el precedente de incumplimientos, desde la Comisión Europea se pone ahora en duda la aceptación de nuevas ampliaciones si antes no se hacen las que hace dos décadas debían haberse emprendido.

En este escenario, al Gobierno español y al de la Generalitat le han temblado las piernas a la hora de dar luz verde a la inversión de AENA de 1.704 millones. Una pésima noticia para las oportunidades de la economía catalana y un pésimo negocio para el área metropolitana si se analiza desde el punto de vista del retorno casi inmediato que tendría esa inversión. Según un estudio del laboratorio de Economía Aplicada de la Universidad de Barcelona (UB) de 2020, elaborado para calibrar el impacto económico del proyecto, tanto por lo que respecta al proceso constructivo como al rendimiento del aeródromo funcionando a plena capacidad, concluye que la amortización de la inversión se produciría en apenas tres años.

Gran retorno de la inversión
Pero aún hay más. El informe afirma que «si al impacto total en Cataluña se le añade el impacto que dichas inversiones tendrían sobre el resto del territorio español, se estima que el impacto total sobre España sería de una facturación para todo el período de 5.594 millones, unas rentas salariales de 1.262 millones y una creación/mantenimiento de 3.950 puestos de trabajo promedio anuales». Esas cantidades solo están asociadas a la ejecución de las obras del plan director, porque a ellas debería sumarse el impacto anual que generaría el funcionamiento del aeropuerto a partir del plazo de siete años, que es lo que tardarían en completarse los trabajos. En el caso de Cataluña, el impacto anual sería de 48.345 millones, de los cuales, 13.274 millones serían directos, 8.538 indirectos e inducidos, 16.266 como “catalizador turístico” y otros 10.266 como catalizador de otras actividades económicas. Si se analiza el conjunto de España, el impacto nacional sería de 58.171 millones.

La UB ha precisado ahora que en el plazo de 21 años, que es cuando debería completarse el proyecto en su conjunto -nueva terminal, ampliación de pista y ciudad aeroportuaria- el incremento en el PIB catalán sería de 11.994,7 millones, lo que supone un 3,64%. El mismo estudio apunta que agregando los aumentos de PIB asociados en las próximas dos décadas, la ejecución de todas las actuaciones permitiría acumular más de la mitad (60%) de todo el PIB generado por Cataluña en el año 2021.


Reindustrialización y fracaso de la FP
Pero el Baix Llobregat también es el tablero donde se tiene que decidir la reindustrialización. En primer lugar, para sustituir la actividad de Nissan, que finaliza el 31 de diciembre. Pero también debe despejarse dónde se instalará la planta de baterías para los vehículos eléctricos que va a fabricar SEAT. Nada menos que medio millón anuales, según avanza su dirección. A esas dudas para determinar el futuro que nos espera, se añade el desconocimiento de la parte que llegará al Baix Llobregat y l’Hospitalet procedente de los fondos europeos Next Generation. Un futuro en el que la enseñanza juega un papel determinante.

Lamentablemente, en este arranque de nuevo curso hemos asistido al drama de frustraciones de muchos jóvenes que habían depositado sus esperanzas en la Formación Profesional (FP), puesto que 12.000 jóvenes se han quedado sin plaza mientras siguen vacías las aulas del espléndido centro de automoción de Martorell y las empresas se ven obligadas a buscar en el extranjero personal porque aquí no lo encuentra suficientemente preparado. Eso sí, seguimos siendo líderes europeos en desempleo juvenil y en ninis. Todos los partidos, patronales y sindicatos llevaban años promocionando la FP, no solo como salida profesional, sino para paliar la falta de profesionales en nuestros sectores productivos. Es incomprensible la falta de previsión en este aspecto fundamental para el futuro del país. O se entiende demasiado bien.

Debates reactivos, extemporáneos, tácticos y desorganizados
Como capital público al servicio del bien común, las infraestructuras son básicas. Pese a su importancia estratégica, en vez de debatir el modelo a seguir, lamentablemente asistimos a intensos debates que resultan “extemporáneos, reactivos, desorganizados y tácticos”, según denuncia Pere Macias, director de la Cátedra de Empresas Cercle d’Infraestructuras de la UPC. En vez de elaborar una estrategia, hay un exceso de tacticismo, donde lo que importa menos es el objetivo que pretende la infraestructura en cuestión. El ejemplo es El Prat, un debate que también es extemporáneo al plantearse como ultimátum. Además, es reactivo, aunque sus detractores amaguen con hacerlo propositivo con un futuro de decrecimiento, exactamente en el sentido contrario a los objetivos que nos han traído a la actual sociedad del bienestar.