Archivo mensual: junio 2017

Puigdemont defiende la gestión privada de un bien común en el 150 aniversario de Aguas de Barcelona

JC Valero (ABC- 14 de junio de 2017)

En medio del debate abierto por «los comunes» de Ada Colau y otros ayuntamientos sobre la municipalización de la gestión del agua, el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha defendido este miércoles el modelo público-privado en manos de Aguas de Barcelona (Agbar) en su intervención de clausura del 150 aniversario de la constitución de la empresa.

El presidente catalán ha instado a «evitar los apriorismos ideológicos» en esta cuestión y ha dicho que «el debate correcto no es quién gestiona el servicio, sino que éste sea óptimo». Para lograr servicios públicos de calidad y sostenibles, Puigdemont aboga por «el liderazgo público y una variedad de proveedores de servicios, que es garantía de múltiples ofertas, competencia y diversificación».

Puigdemont pronunció esas palabras después de que el presidente de Agbar, Ángel Simón, pidiera al presidente catalán que preserve el modelo de colaboración público-privada en la gestión del agua. «Tanto nuestra compañía como Cataluña han sidos siempre modelo de éxito para otros países en la colaboración público-privada en casi todos los ámbitos de la economía y de la sociedad, y por eso, todos los trabajadores de Aguas queremos pedirle que preserve este modelo de éxito», ha dicho.

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont y Ángel Simón flanqueado por los alcaldes socialistas.

Simón ha realizado esta demanda durante su discurso en el acto celebrado en el Museo Agbar de las Aguas de Cornellá de Llobregat que se ha desarrollado en tres escenarios: un antiguo depósito circular climatizado y convertido en ágora donde se ha proyectado un audiovisual; los jardines exteriores en una plaza bautizada como Del Compromiso, donde la temperatura superaba los 35 grados, atenuados por gigantescos ventiladores que difuminaban el líquido elemento; y mediante streaming difundido en directo a los empleados del grupo en diversos países: Chile, Reino Unido, China, Colombia, Argelia, Cuba y México.

Fondo de solidaridad

Pero el verdadero infierno lo viven las 50.000 familias en riesgo de exclusión social a las que Agbar paga el agua a través de un fondo de solidaridad que la compañía alardea haber creado tres años antes de la ley aprobada en el Parlamento de Cataluña. En este sentido, Agbar ha impulsado el programa piloto A-Porta en el barrio de Ciutat Meridiana de Barcelona, en el que participan vecinos Pica-Porta que visitan los domicilios para explicar salidas a los problemas sociales en esta zona de inmigración y pobreza de Barcelona.

El presidente ejecutivo de Agbar también ha destacado que la compañía, cuya historia se remonta al año 1867, cuando se constituye en Lieja (Bélgica) la Compagnie des Eaux de Barcelona para el suministro del Ensanche en pleno plan Cerdà; contribuyó con 904 millones de euros al PIB de Cataluña en el año 2015, lo que supone haber generado el 0,42% de la riqueza catalana mediante 10.202 puestos de trabajo directos a tiempo completo. Otro punto que ha puesto de manifiesto es que la presencia de Agbar «tiene un efecto multiplicador, puesto que somos un grupo tractor de la actividad económica».

Al acto han asistido los alcaldes socialistas de Cornellá, Antoni Balmón; L’Hospitalet, Núria Marín, y de Tarragona, José Félix Ballesteros y ha concluido con la interpretación de dos canciones a cargo del cantaor Miquel Poveda, como la titulada «El hombre y el agua», de Juan Manuel Serrat, que dice así: «Si el hombre es un gesto el agua es la historia. Si el hombre es un sueño el agua es el rumbo. Si el hombre es un pueblo el agua es el mundo. Si el hombre es recuerdo el agua es memoria. Si el hombre está vivo el agua es la vida. Si el hombre es un niño el agua es París. Si el hombre la pisa el agua salpica. Cuídala como cuida ella de ti. Brinca, moja, vuela, lava, agua que vienes y vas. Río, espuma, lluvia, niebla, nube, fuente, hielo, mar. Agua, barro en el camino, agua que esculpes paisajes, agua que mueves molinos. ¡Ay agua!, que me da sed nombrarte, agua que le puedes al fuego, agua que agujereas la piedra, agua que estás en los cielos como en la tierra. Brinca, moja, vuela, lava, agua que vienes y vas. Río, espuma, lluvia, niebla, nube, fuente, hielo, mar…».

Reindustrializar

JC Valero – ABC ( 14 de junio de 2017) – Letras expectativas

Difícilmente se reindustrializará Cataluña con el internet de las cosas y la robotización cuando la mayoría de polígonos tienen más de 40 años. A muchos empresarios les da vergüenza llevar a clientes extranjeros a sus naves ubicadas en algunos de los 1.075 polígonos existentes en la provincia de Barcelona. El abandono en que se encuentra la mayoría de los polígonos, donde el 40% de su superficie está sin actividad económica, proyecta una imagen de país industrialmente tercermundista, no solo por la ausencia de suministros básicos, como alumbrado, seguridad, movilidad, fibra óptica, asfaltado y un mínimo decoro urbanístico, sino porque el 58% de las naves está totalmente obsoleto, al ser anteriores a 1978.

Cuarenta años después de aquella oleada industrializadora, la Diputación de Barcelona anunció ayer una inversión de 30 millones de euros para modernizar los polígonos de su demarcación, lo que contribuirá a la mejora competitiva de 6.000 empresas y a garantizar el empleo de 120.000 trabajadores. El vicepresidente segundo de la institución provincial y responsable de Desarrollo Económico, Marc Castells, lidera el plan modernizador en materia de infraestructuras, servicios, promoción e innovación, que se ejecutará conjuntamente con los ayuntamientos, que aportarán una parte de las inversiones. Hasta ahora, los municipios solo reinvertían un 10% del impuesto de bienes inmuebles (IBI) que abonan los empresarios. El plan modernizador supone una oportunidad para ponerse al día, porque las necesidades de los polígonos han cambiado y algunos tendrán que reformularse para acoger a la industria 4.0.

El vicepresidente segundo de la Diputación de Barcelona y responsable de Desarrollo Económico, Marc Castells

Marc Castells es también alcalde de Igualada, población donde Àngels Chacón ha ejercido de teniente de alcalde y regidora de Dinamización Económica, hasta que ayer fue nombrada nueva directora general de Industria del Departamento de Empresa y Conocimiento de la Generalitat. La capital del Anoia fue una de las cunas del sector textil en España y en los últimos años ha recuperado peso productivo gracias a inversiones y relocalizaciones industriales. Al éxito también contribuye el festival REC, que cada mayo convierte el antiguo barrio de fábricas de curtido en “pop up stores” que prestan especial atención a los diseñadores emergentes. Ya era hora que la administración catalana se vuelva a ocupar del principal motor de la economía catalana, porque desde finales de 2002, cuando Antoni Subirà abandonó ese departamento, la industria se antojaba huérfana. Que dos igualadinos sean los responsables del futuro industrial de Cataluña da esperanzas a la reindustrialización.

La Roja catalana

JC Valero – ABC (7 de junio 2017) – Letras expectativas

Cataluña vibra con la Roja, pero los catalanes siguen a la espera de verla jugar. Cuando la Selección española venció el Mundial de Suráfrica, aquella retransmisión con el gol de Iniesta en Johanesburgo fue el espacio televisivo más visto en la historia de Cataluña. Por eso las calles de la capital catalana se llenaron en 2010 de aficionados y los balcones y ventanas de banderas españolas para celebrar una victoria que fue sentida por todos, dado que cinco de los jugadores del once titular que se proclamó campeón eran catalanes: Piqué, Capdevila, Puyol, Busquets y Xavi Hernández. Sin embargo, hace 13 años que la Selección no juega en Cataluña, ni siquiera un partido amistoso. Y nada menos que la friolera de 42 años desde que disputó el último partido oficial de la absoluta.

El último encuentro de la Selección en Cataluña fue en 2004, cuando la Roja venció a Perú en un amistoso. Desde entonces, la Selección sí que ha jugado y mucho en el resto de comunidades autónomas. A saber: 9 veces en Andalucía, 8 en la Comunidad de Madrid, 5 en Valencia, 4 en Asturias, 3 veces en Castilla-La Mancha y Castilla-León, 2 en Galicia, Murcia y Baleares, y una vez en Extremadura, Cantabria y Canarias. El marcador arroja un resultado de 43 a 0 a pesar de que la mayoría de jugadores de la Selección han sido en los últimos años del Barça.

La Asociación Barcelona con la Selección, entidad que agrupa a jóvenes que promueven que Cataluña también sea sede de los partidos de fútbol de la Roja, en igualdad a otras comunidades autónomas; presentó ayer el vídeo “0-43”, en el que se recuerda las veces que la selección ha jugado en el resto de España mientras que en Cataluña nada.

La entidad, pese a declararse independiente y apolítica, ha recibido diversas sanciones por parte del Ayuntamiento barcelonés por haberse atrevido a instalar pantallas en la vía pública durante los partidos de la Selección española en la pasada Eurocopa. Según Nacho Pla, presidente de la asociación, “no permitir que la selección juegue en Cataluña convierte a los catalanes en españoles de segunda división”, máxime, ahora que el Girona ha subido a Primera y cuando la comunidad catalana es la segunda que más jugadores ha aportado históricamente a la selección española. Aquí hay muchos políticos que se merecen una roja.

La última alineación de la selección española de fútbol

 

Tarradellas y China: regreso al futuro

JC Valero.  01-junio-2017 El Llobregat

Nací en el hospitalense barrio de Santa Eulalia y uno de los recuerdos de mi infancia que mantengo más vivo es la primera vez que me escapé, con casi 4 años de edad, para jugar a poner piedras en las vías del Carrilet.
El susto que se llevó mi abuela fue de órdago, pues estaba a mi cargo mientras mis padres trabajaban en la Sangonera, la fábrica de Godó i Trias. Ese edificio fabril, de decoración modernista y presidido por una gigantesca chimenea, es el último vestigio de aquella L’Hospitalet textil del siglo pasado que se mantiene en pie en la cosmopolita plaza Europa. Ahora lo ocuparán los chinos.

Tras el frustrado intento de convertir las naves de la fábrica Godó i Trias en un mercado gastronómico de la mano de Ferran Adrià, la alcaldesa de L’Hospitalet, Núria Marín, ha entregado ese espacio al Centro Europeo de Medicina Tradicional China (TCM-EU), completando el parque biomédico que potencia en la Granvía, un proyecto que trasciende el ámbito local y que, como se puede ver, también abarcará la milenaria tradición oriental junto a la moderna medicina occidental.

La fábrica Godó i Trias donde mi madre era tejedora, se levantó en la confluencia de la calle Aprestadora con Granvía en 1903. Las instalaciones, ahora vacías, acogerán un centro de salud y bienestar de medicina tradicional china e incluirá un restaurante especializado en cocina saludable. Formación, investigación, cultura y gastronomía de una China que no emerge, sino reemerge, puesto que el mundo está regresando al 1750, cuando Asia representaba el 50% de la riqueza mundial, mientras la zona occidental, con EE.UU. y la Unión Europea a la cabeza, sólo alcanzaba el 30%.

Algo parecido volverá a ocurrir en 2040, cuando el PIB de las siete mayores economías emergentes del mundo (China, Brasil, India, Indonesia, Méjico, Rusia y Turquía) duplicará la riqueza de los países del G-7: Estados Unidos, Alemania, Canadá, Francia, Italia, Japón y Reino Unido. En cuanto a España, lamentablemente perderemos peso en el concierto económico internacional y, en 2050 bajaremos diez puestos, al pasar de la actual posición 16 a la 26 en el ranking mundial.

Puente de la aldea global
En ese escenario de aldea global, los europeos pintaremos poco. Y menos aún los catalanes, que tenemos una tasa de natalidad de 1,34 hijos, muy lejos de la de reposición, situada en 2,1 que permite la sustitución de los padres. Por eso creo que el Centro Europeo de Medicina Tradicional China que se establecerá en L’Hospitalet trasciende la apuesta biomédica para convertirse en una cabeza de puente de la primera potencia mundial. Porque el liderato chino se agigantará en los próximos años al mismo ritmo que crecerá su población y economía.

Me alegro de que L’Hospitalet lleve un par de años aprovechando las oportunidades que Barcelona rechaza. Algo parecido ocurría a finales del siglo XIX y principios del XX, cuando se instalaron aquí las fábricas textiles. La historia de esta ciudad siempre ha sido la del pariente pobre de Barcelona. Ya en 1920 se segregaron de su término municipal nada menos que 900 hectáreas para destinarlas a zona franca y reforzar el comercio portuario. En 1932, Barcelona volvió a segregar 50 hectáreas de la parte norte de L’Hospitalet para la prolongación de la Diagonal. A cambio, solo se aseguró el servicio de bomberos.

Una delegación del ayuntamiento republicano de L’Hospitalet se presentó aquel año ante la comisión de encuesta que preparaba el estudio de la división comarcal de Cataluña para comunicar que no querían ser agregados a Barcelona, como había ocurrido antes con el municipio de Sants, por ejemplo. La preocupación de los ediles era comprensible: el fenómeno metropolitano ya era un hecho irreversible que le costó a L’Hospitalet perder 950 hectáreas y ganar un considerable desequilibrio demográfico.

Tiempo siempre presente
La nueva teoría del tiempo, desarrollada por Bradford Skow, un profesor de filosofía del Instituto de Tecnología de Massachusetts (EEUU), sugiere que el tiempo no avanza, sino más bien, todo el tiempo es siempre presente. Para Skow, los eventos no se quedan en el pasado y desaparecen para siempre, sino que existen en diferentes partes del espacio-tiempo. L’Hospitalet vuelve a jugar un papel metropolitano relevante con su apuesta por la medicina tradicional china y el proyecto urbanístico de ampliación de Granvía, su último territorio virgen. También a nuestra comarca le aguarda un rol decisivo en el futuro inmediato de Cataluña. Como lo hizo el 15 de junio de 1977, cuando los españoles votamos en las primeras elecciones libres tras la dictadura. Ese día se precipitaron los acontecimientos que sentaron las bases de la Transición con el restablecimiento de la Generalitat y las negociaciones para el retorno del president en el exilio, Josep Tarradellas.

El 15 de junio de hace 40 años era miércoles. Se eligió un día laborable, con permiso retribuido de cuatro horas, para asegurar una alta participación. Todavía resonaba la canción “Habla, pueblo, habla” de Mocedades, la banda sonora del referéndum que medio año antes enterró las Cortes franquistas y dio alas a la reforma frente a los partidarios de la ruptura. A diferencia de la mayoría de España, en Cataluña venció la izquierda. La primera fuerza, a gran distancia en número de votos, fue el PSC-PSOE (15 escaños) y el segundo partido más votado fue el comunista PSUC (8), que junto a los socialistas acapararon el 47% de los votos. Un triunfo de la izquierda que aceleró el restablecimiento de la Generalitat.

Además de la exposición sobre la figura del president Tarradellas que este mes inaugura la Diputación de Barcelona, Cervelló ha organizado para el próximo 10 de junio un acto en memoria de su hijo más ilustre, coincidiendo con el 29 aniversario de su muerte. Un hermanamiento de Cervelló con Saint Martin-le-Beau (Francia), donde Tarradellas vivió en el exilio de forma espartana, se celebrará el 20 de junio. Y ya en octubre, la villa natal de Tarradellas celebrará diversos actos para conmemorar el aniversario del retorno del president de la Generalitat. Unas celebraciones que culminarán el 23 de octubre con la clausura del 40 aniversario del restablecimiento del autogobierno. Entonces, triunfó la vía reformista, posibilista y pragmática de Tarradellas. ¿Dónde estamos ahora? Necesitados de su legado.