Archivo mensual: mayo 2015

¿El cielo se nos cae encima?

El 24-M ha sido una llamada de atención, casi un grito, de una parte de la sociedad que pide cambios de políticas ante una pobreza que afecta ya a uno de cada tres menores de 16 añosDSC_1594

Por: J.C Valero / día 27 de mayo – 2015 / Link ABC.es


Albert Uderzo, creador de Astérix, asegura que los irreductibles galos de sus tebeos sólo tienen miedo de una cosa: que se les caiga, literalmente, el cielo encima. El catedrático y presidente del Círculo de Economía, Antón Costas, ha recordado esa expresión para enfatizar que ante el panorama surgido este domingo de las urnas, el verdadero riesgo que puede frenar que nuestra economía vaya como un tiro es la incertidumbre política, dado que es poco probable que el cielo se nos caiga encima.

Como cualquier mortal, los empresarios necesitan reducir incertidumbres. De ahí que tanto la patronal Fomento como el Círculo reclamen acuerdos políticos que no paralicen la actividad económica, para evitar que se reproduzca el espectáculo de ingobernabilidad de Andalucía. La primavera política que atraviesa el país incluso es interpretada por Costas en clave economicista: «Que aparezcan más partidos implica mayor competencia, y esto es una virtud».

El bien común puede verse beneficiado con esa mayor oferta si desaparece el frentismo y en la política se instala la cultura de pactos al estilo holandés o alemán. Además de honestidad, la sociedad debería reclamar a los políticos que defiendan firmemente el modelo de economía social de mercado en el que las empresas juegan el papel de garantes del Estado del bienestar dentro de la Unión Europea. Así lo ha manifestado Josep Lluis Bonet en el programa “Converses” de COPE Cataluña.

A Bonet le preocupa que nuestra sociedad tenga aún pendiente la toma de conciencia de que el único camino de la prosperidad es la defensa del sistema de economía social en el que las empresas son las piezas claves. Y resalta el modelo de Barcelona, en el que todas las instituciones han ido juntas y unidas (ayuntamiento, gobierno catalán y de España, cámaras de comercio, gremios hoteleros…) para acompañar a las empresas en su conquista de nuevos desafíos, lo que se traduce en generación de riqueza y empleo. Por eso es importante cuidar y mantener las cosas que van bien en Barcelona. Y concentrarse en atacar la desigualdad en el reparto de los costes de la crisis.

El 24-M ha sido una llamada de atención, casi un grito, de una parte de la sociedad que pide cambios de políticas ante una pobreza que afecta ya a uno de cada tres menores de 16 años que está en riesgo de exclusión, según el INE. Ese extremo actúa de disolvente del pegamento social que supone la igualdad de oportunidades, otra garantía de funcionamiento del modelo social de mercado. Si cohesionamos nuestra base, seguro que el cielo lo agradecerá.

Descifrar la complejidad

Además de las cifras macroeconómicas, otro termómetro que confirma la salida de España de la crisis es el repunte de la actividad asociada a las fusiones y adquisiciones1

Por: J.C Valero / día 20 de mayo – 2015 / Link ABC.es


En tiempos de exuberancia irracional, el discurso dominante impelía a las empresas a crecer como única opción estratégica y, en muchos casos, se optó por la diversificación como vía para adquirir tamaño, dadas las tradicionales reticencias a las fusiones entre compañías que comparten un mismo sector y área geográfica.

La necesidad de adquirir tamaño persiste si se quiere ser competitivo en un mundo global, porque existe la conciencia de que si no compras, puedes ser comprado; si no eres líder en tu sector, acabas fagocitado. De ahí que ahora los zapateros vuelvan a sus zapatos y muchas compañías deshagan posiciones no estratégicas para su principal actividad sin dejar de crecer en su «core business». Vender la empresa o una parte no tiene por qué tener connotaciones negativas. Cataluña es un territorio con gran concentración sentimental y de pertenencia que dificulta desprenderse del patrimonio. Pero las desinversiones son buenas aliadas cuando lo razonable en estos momentos es concentrarte en aquello que mejor sabes hacer, eso en lo que tu organización es imbatible.

Además de las cifras macroeconómicas, otro termómetro que confirma la salida de España de la crisis es el repunte de la actividad asociada a las fusiones y adquisiciones y las «due diligence» que este tipo de operaciones comporta. Un repunte que se ha acentuado en los últimos meses, según corrobora KPMG, firma líder en asesoramiento en fusiones y adquisiciones. Operaciones que se producen de forma más activa en los sectores industriales, de consumo, farmacia y hotelero.

La casuística es variada y abarca desde empresas que deciden desendeudarse vendiendo una división o dando entrada a un socio, hasta las operaciones de crecimiento de fabricantes de marcas blanca, antiguos patitos feos del consumo que se han convertido en cisnes que lideran sus respectivos mercados y que compran fuera de España. La concentración de sectores también se está produciendo en el mercado catalán ,más por cambio de cromos de unidades productivas, que por fusión directa por ese mantra tan nuestro que nos impide aliarnos con la competencia.

Pero no sólo dentro del país hay interés en crecer. España vuelve a estar de moda fuera, no solo gracias a inversores emblemáticos como George Soros, o a fondos estadounidenses como CVC, que incentivan el efecto contagio. Capital riesgo americano y de extremo oriente está tomando posiciones aquí como cabeza de puente para estar en Europa. Un dinamismo del que no sólo se verán beneficiados los consultores, esos descifradores de la complejidad.

Tendencias «True»

El sector de la construcción es consciente de que no puede repetir los errores del pasado, como construir edificios jumbo, con viviendas todas iguales, con un poco de todo y de nadaR.Wakefield1

Por: J.C Valero / día 13 de mayo – 2015 / Link ABC.es


La crisis nos ha dejado grandes tendencias. Además de una mayor esperanza de vida y menos natalidad, lo verde tiene más peso, mientras las ciudades se hacen cada vez más «big». También somos más individualistas y, como consumidores, intratables. Un comentario nuestro en las redes es capaz de destruir el trabajo de toda una organización. Hoy en día, no hace falta pedir la hoja de reclamaciones porque un simple tuit de queja moviliza a las empresas. No así a las administraciones, esos dinosaurios, hasta que les ha llegado el big bang de la sociedad transparente…

El ciudadano ha cambiado, como consumidor y como actor de la polis. Los que nacieron entre 1994 y 2000, conocidos como la generación Z, a diferencia de sus predecesores, los llamados «millennials» que dejaron de perseguir sueños; han superado el conformismo, el desánimo y el desencanto para reivindicar que hay que movilizarse. Y lo hacen desde el paradigma de la autenticidad. Hasta el punto que lo «true» se ha convertido en la tendencia en boga, como ha subrayado Richard Wakefield, fundador de Publicitarios Implicados, en una conferencia en el ciclo Cornellà Creació.

Lo «true» es moda porque todos estamos enamorados de la autenticidad que no tenemos, pero nos gustaría encontrar candidatos auténticos, productos auténticos. Y por eso triunfa la publicidad emocional, con protagonistas que no son famosos, la comunicación no intrusiva de marcas que transmiten valores, con campañas que muestran relatos basados en el cine, la novela y el cómic. En la misma estela «true», nos gustaría que las personas fueran honradas, humildes, solidarias, comprometidas, transparentes…

Los «millennials» han vivido la mayor parte de su vida conectados y los de la generación Z ya nacieron en red. Integran la población C, la que en un futuro cercano comprará viviendas y exigirán infraestructuras de telecomunicaciones que faciliten la permanente banda ancha en la que han crecido, como señala el profesor de Economía José María O’Kean en su informe para Beyond Building Barcelona, que es el nombre que recibe el reinventado salón Construmat.

El sector de la construcción es consciente de que no puede repetir los errores del pasado, como construir edificios jumbo, con viviendas todas iguales, con un poco de todo y de nada. Urgen viviendas conectadas, con más calidades y hay gente dispuesta a pagar por ellas, pero también es tendencia la necesidad de pisos sencillos, «low cost», porque hay gente que quiere cubrir sus necesidades, sin complicaciones, para dedicar una parte de su renta disponible a viajar, entre otras cosas. También hay quien busca viviendas saludables, aireadas y repletas de sensores. Pero todos tenemos en común esa angustiosa necesidad de estar permanentemente conectados. Eso sí que es «true».

Cumbre de conciencia crítica

En la UE hay 260.000 productores «bio», de los que casi 31.000 son españoles. España es, en consumo ecológico, el octavo país de la UE, pero somos el primero en producción1

Por: J.C Valero / día 06 de mayo – 2015 / Link ABC.es


Entre el desaforado consumismo y una visión sagrada de la naturaleza existe un amplio trecho en el que se sitúa la mayoría de la población. Solo pensar en la naturaleza nos hace sonreír, sentirnos felices. A ella se escapan los urbanitas los fines de semana en un simulacro de retorno a los orígenes que aporta equilibrio y, sobre todo, una vida más saludable.

Barcelona es esta semana el escenario de dos visiones no necesariamente contrapuestas sobre el primer sector. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) celebra en el Palacio de Pedralbes un Foro sobre seguridad alimentaria en el Mediterráneo. El relevo a esta cumbre “oficial” se producirá mañana cuando arranque BioCultura en el Palau Sant Jordi. Mientras los expertos de las riberas meridional y oriental del Mediterráneo concluyen que hay que impulsar una producción agrícola sostenible en un territorio donde la mayoría de los países producen cantidades insuficientes de alimentos básicos, debido a la superpoblación y la escasez de agua y de tierra cultivable; una visita a BioCultura, la feria de productos ecológicos más importante de España, demuestra que ya existe otra manera de consumir y vivir como primer paso en el camino hacia la restauración de una sociedad verdaderamente sostenible.

En la Unión Europea hay 260.000 productores «bio», de los que casi 31.000 son españoles. España es, en consumo ecológico, el octavo país de la Unión Europea, pero somos el primero en producción. El ranking lo encabeza Andalucía, pero el liderazgo es catalán en elaboración y consumo. Según Ángeles Parra, directora de BioCultura, el sector «bio» catalán crece a un ritmo entre el 10 y el 12% gracias a ecoemprendedores muy jóvenes, creativos y dinámicos. Cada día se abren tiendas, restaurantes y fincas agroecológicas en todas las comarcas. El interés se multiplica, pero el sector aún espera un “boom”. En el centro y norte de Europa, hace tiempo que las administraciones apuestan por este sector, que no es ni de derechas ni de izquierdas.

Hasta el domingo, el visitante de BioCultura podrá conocer más de 18.000 referencias de productos de alimentación ecológica junto a otros para la higiene y la cosmética, textil orgánico, ecomateriales, muebles y decoración, energías renovables, terapias y medicinas complementarias, ahorro y reciclaje, juguetes, artesanías y turismo rural, entre otros. La feria, organizada por la asociación sin ánimo de lucro Vida Sana, ofrece también 300 actividades paralelas, como el Festival Ecológico de la Infancia MamaTerra, conciertos y terraza de verano para la mayor concentración de conciencia crítica.