Archivo mensual: febrero 2014

El protegido

Al ciudadano de a pie lo que más le enerva es que los principales encausados, los señores Millet y Montull, estandartes del «stablisment» barcelonés, vivan de la sopa boba durante tanto tiempo y mantengan su ritmo de vida jugando al golf y tomando cañas


Por: Juan Carlos Valero / Día 26 de febrero- 2014 / Link ABC

El mayor latrocinio confeso de la historia contemporánea catalana no deja de sorprender. Que no hayan pisado la cárcel los autores materiales del saqueo de dinero público que recibía una institución tan emblemática como el Palau de la Música, queda justificado en el hecho de que son remotas tanto la destrucción de pruebas como la posibilidad de fuga. Y no hay que olvidar que esas son las funciones básicas de la prisión preventiva.

Nada que ver con la alarma social que se desató en 2009 y que no ha cesado desde que la Fiscalía Anticorrupción indagara en ese desfalco con conexiones directas a la financiación de Convergència. Pero al ciudadano de a pie lo que más le enerva es que los principales encausados, los señores Millet y Montull, estandartes del «stablisment» barcelonés, vivan de la sopa boba durante tanto tiempo y mantengan su ritmo de vida jugando al golf y tomando cañas en una conocida terraza de la plaza Francesc Macià. También sorprende que los dos instructores del caso Palau, los magistrados Juli Solaz y Josep Maria Pijuan, sean dos de los 33 jueces que hayan firmado a favor de la consulta secesionista de Cataluña. Lo último que nos ha pillado a todos desprevenidos ha sido la mala pata que literalmente tiene Félix Millet: la rotura de su fémur ha obligado a aplazar trece días el juicio cuando precisamente iba a empezar. Lo ha impedido una caída de madrugada, justo la víspera de prestar declaración ante el tribunal del caso del hotel de lujo anexo al Palau, una causa por la que el fiscal le pide diez años de prisión.

Los huesos de cristal de Millet me recuerdan la película «El protegido», escrita y dirigida por Shyamalan y co-protagonizada por Bruce Willis y Samuel L. Jackson. Su título original es «Unbreakable», es decir, «Irrompible», una cualidad que va más asociada al personaje de Willis, que sobrevive sin rasguños a cualquier suceso en el que se ve inmerso. Como le ocurre a Millet, que mantiene su ritmo de vida normal en el oasis catalán. Todo lo contrario le pasa al personaje de Samuel L. Jacson, que sufre una peligrosa enfermedad que debilita sus huesos y articulaciones, haciendo que su esqueleto sea extremadamente frágil. Como ahora también lo es el de Millet. En Cataluña tenemos de todo, hasta nuestro propio «Protegido».

El júbilo de la libertad

En el primer tercio de nuestras vidas, solemos gozar de buena salud y disponemos de mucho tiempo. Pero carecemos de capacidad económica


Por: Juan Carlos Valero / Día 19 de febrero- 2014 / Link ABC

En general, somos unos pésimos gestores de nuestro futuro. La juventud está sobrevalorada y el «carpe diem» impide al común de los mortales construirse un porvenir con sólidas bases para garantizar la libertad. Hablo de la libertad individual, que es la que de verdad cuenta y por la que vale la pena pelear. Una libertad que sólo puede ser disfrutada a partir de tres requisitos: buena salud, capacidad económica y disponer de tiempo.

En el primer tercio de nuestras vidas, solemos gozar de buena salud y disponemos de mucho tiempo. Pero carecemos de capacidad económica. Ya adultos, acuciados por las responsabilidades, lo que nos falta es tiempo. No es hasta la vejez cuando gozamos de capacidad económica y de tiempo, pero empezamos a perder la salud.

Eso es así hasta ahora, y en buena parte gracias al sistema público de pensiones que garantiza a nuestros abuelos unas rentas a las que se acogen también legiones de hijos y nietos azotados por el drama del paro. Los avances médicos nos dan la oportunidad de vivir 20 años extras con una razonable salud. Es precisamente en ese plus de vejez cuando podemos al fin disfrutar plenamente del sentido de la libertad.

La crisis económica y de natalidad, unida a la mayor esperanza de vida, ha puesto en un atolladero al sistema público de pensiones. Pero no por mucho tiempo. A la ampliación de la edad de jubilación, en nuestro país se une una más que probable reducción de las rentas a los futuros pensionistas en una paulatina convergencia del sistema público hacia la media europea, en el sentido de que los ahora cotizantes tendremos la pensión que el país pueda cubrir. No en vano, las previsiones indican que el 35% de la población española tendrá más de 67 años en el horizonte de 2050. El problema, más allá de tener una pensión digna, será garantizar que más de un tercio de los españoles dispongan del suficiente nivel de ingresos para mantener su consumo, porque, en caso contrario, el drama será estructural y las tasas de crecimiento interno serán planas, cuando no negativas.

A finales de 2014, los mayores de 50 años recibiremos una valiosa información relativa a la pensión esperada que el sistema público calculará en base a nuestra cotización. Al margen de que esta circunstancia disparará las aportaciones a los planes privados, como de hecho ha ocurrido a finales de 2013, dado que sus rentabilidades son superiores a cualquier depósito; también supondrá un aviso para el resto de la población que aspire a disfrutar de una jubilosa vejez en libertad.

Geopolítica catalana

Cataluña, tierra mediterránea y de frontera, debe agradecer a la geografía parte de su actual poder


Por: Juan Carlos Valero / Día 12 de febrero- 2014 / Link ABC

El independentismo confiere una especial importancia a la geografía para defender que Cataluña estaría poco tiempo (¿años?) fuera de las instituciones europeas si acaba separándose del resto de España. Como si la ubicación fuera patente de corso en la Unión Europea, máxime cuando nadie les echa y son ellos quienes quieren irse. El determinismo que la geografía física y humana ejerce sobre la historia y su singular relación con el libre albedrío humano debe ser tenido en cuenta para que el sueño de unos no mute en pesadilla colectiva. Debemos recuperar todos los españoles el principio de sensatez que ofrece la geografía. En manos del analista Robert D. Kaplan, ese principio actúa como un escalpelo en su última obra, «La venganza de la geografía», para dibujar los contornos de la política futura en estos turbulentos tiempos.

Cataluña, tierra mediterránea y de frontera, debe agradecer a la geografía parte de su actual poder. Histórico es su predominio comercial desde Barcelona, igual que histórica es la decisión de Franco de instalar la fábrica de Seat aqui porque Fiat, el socio tecnológico, insistió en la racionalidad de esta ubicación, cerca de Italia tanto por carretera como por mar. La construcción tanto del primer ferrocarril Barcelona-Mataró, como de la primera autopista, obedeció a una geografía humana que invirtió en el porvenir. Otras comunidades no han tenido esa ventaja al no ser agraciadas con ese regalo de la naturaleza: la geografía.

La pérdida del sentido geográfico se produjo tras la caída del Muro de Berlín, cuando, cegados por el idealismo rampante, perdimos de vista su respeto. La actual época se antoja similar a aquella de engañosas ilusiones en la que prevalecía el idealismo y en la que el realismo y el pragmatismo estaban mal vistos por una intelectualidad que prefería declararse internacionalista liberal.

Perplejos, en la siguiente década asistimos al conflicto de los Balcanes y a una oleada de guerras, radicalizaciones y cambios dominados por una percepción plana de la realidad. El ataque a las Torres Gemelas nos dio de bruces con la importancia del análisis geopolítico. Un análisis que, lejos de concluir, abre una nueva fase geopolítico con un nuevo ciclo en el que el realismo y el pragmatismo recuperan su valor. Es cierto que la naturaleza impone y que es el hombre quien aún dispone, pero también los actuales responsables políticos en Cataluña deberían recordar que las configuraciones geopolíticas, al igual que las corrientes religiosas e ideológicas, han modelado los conflictos pasados y seguirán haciéndolo en los presentes.

El arte de perder el juicio

La educación en Cataluña ha estado en los últimos 35 años indisolublemente ligada a la «construcción nacional» y el arte de los sucesivos gobiernos nacionalistas se basó en articular un doble lenguaje


Por: Juan Carlos Valero / Día 05 de febrero- 2014 / Link ABC

El filósofo alemán Kant dejó dicho que las dos invenciones más difíciles, pero también las más importantes de la humanidad, eran las artes del gobierno y la educación. Las consideraba explícitamente artes porque implicaban no sólo el conocimiento y la racionalidad, sino también el juicio. El profesor danés de Filosofía de la Ciencia, Hans Siggaard Jensen, recientemente investido doctor honoris causa por la Ramon Llull a propuesta de Esade, asegura que el riguroso filósofo alemán podría haber añadido el management y el liderazgo, actividades que implican también conocimiento, racionalidad y, sobre todo, juicio. El «seny». De estar vivo Kant, las hubiera incluido, pero en su época los negocios todavía no se habían convertido en un factor tan importante como lo es ahora.

En opinión de Jensen, urge dejar de entender los negocios, el management y el arte de gobernar como ciencias sociales aplicadas, para verlas relacionadas con un dominio independiente de competencias en que tienen su lugar no solo el razonamiento matemático y económico, sino también la retórica y la narratividad, es decir, los componentes y las competencias esenciales en la producción de sentido y en la creación de significados. En definitiva, en la construcción de un relato.

La educación en Cataluña ha estado en los últimos 35 años indisolublemente ligada a la «construcción nacional» y el arte de los sucesivos gobiernos nacionalistas se basó en articular un doble lenguaje, el de su implicación en la gobernación del Estado mientras construía el relato victimista que ahora culmina con el “España nos roba”.

La polis griega nos enseño con la retórica que todo lo que se puede explicar de forma verosímil y está preñado de sentido y significado, no sólo existe sino que funciona como relato político. Un ejemplo lo tenemos en el argumento del Govern de CiU de que Cataluña lidera la inversión extranjera en Europa en los últimos meses, coincidiendo con el recrudecimiento del independentismo. Pero ocultan que eso es así por la entrada en la ampliación de capital de BancoSabadell del mexicano afincado en Nueva York, David Martínez, a través de su fondo Fintech Investments, y del banquero colombiano Jaime Gilinski (Itos Holding) liderando nada menos que 650 millones de euros. Si abrimos el periodo a, por ejemplo los últimos 18 años, asistimos a todo lo contrario: Madrid ha recibido 95.000 millones de inversores extranjeros, casi cuatro veces más que los 25.000 de Cataluña en el mismo plazo. Pero la mayoría de empresarios catalanes asienten al relato del Govern autocomplacidos. ¿El management ha perdido el juicio o es que el silencio compensa el clientelismo de las élites?