Archivo mensual: marzo 2013

Barcelona, «lovemark» en «growth»

La obsesión de que Barcelona se convirtiera en una marca amada para sus usuarios generó esas campañas que buscaban la lealtad de los barceloneses, no siempre correspondida en las urnas


Por: Juan Carlos Valero / Día 27 de marzo – 2013 / Link ABC

AFORTUNADAMENTE, Barcelonaha dejado atrás la recurrente tendencia de afrontar las dificultades con sobredosis de autosatisfacción y orgullo mediante onerosas campañas publicitarias. En su día, lemas como «Barcelona, posa’t guapa» y «Barcelona, més que mai» lograron la necesaria implicación de los barceloneses en el proyecto olímpico. Con aquel éxito colectivo, la ciudad conquistó un destacado puesto en el mapamundi del que aún vivimos de rentas.

Los sucesivos equipos de gobierno municipal abusaron de la fórmula emocional e inventaron lemas como «Ara, Barcelona i tu», «Fem-ho B», «Barcelona batega» y «VISCa Barcelona» para intentar mitigar, respectivamente, negativos acontecimientos como el Fórum Universal de las Culturas, el hundimiento del túnel del Carmel, los socavones en la plataforma del AVE y los cortes de suministro eléctrico que dejaron a oscuras buena parte de la ciudad durante demasiados días. La obsesión de que Barcelona se convirtiera en una «lovemark» (marca amada) para sus usuarios generó esas campañas que buscaban la lealtad de los barceloneses, no siempre correspondida en las urnas.

El actual equipo de gobierno, encabezado por el pragmático Xavier Trias, ha abandonado esa política para dirigir los esfuerzos en la forja de un destino atractivo para el mundo de los negocios. Así, del antaño «modelo Barcelona» basado en el urbanismo, hemos pasado a la creación de la «marca Barcelona», pero sin abandonar la colaboración público-privada. No se trata de poner la ciudad en venta, sino que las administraciones y las empresas colaboren más estrechamente en la reactivación económica, objetivo prioritario en estos tiempos. Y eso pasa por gestionar lo público con criterios de eficiencia, competitividad y rentabilidad. Unos objetivos que, sin embargo, deben estar orientados hacia el bien común, que paradójicamente pasa hoy en día por ser la más egoísta de las aspiraciones individuales.

El Ayuntamiento de Barcelona ha dado un paso de gigante en ese sentido, aliándose con el sector privado en su estrategia de promoción económica. Tras crear la Fundación Mobile World Capital, de mayoría pública pero con la colaboración de Telefónica, Trías ha impulsado Barcelona Growth (crecimiento), una agencia público-privada liderada por el ayuntamiento y apoyada por las principales instituciones de la ciudad, como Fira de Barcelona y Cámara de Comercio, que gestionará las relaciones con las empresas que decidan instalarse. La iniciativa cuenta también con la colaboración de la asociación empresarial Barcelona Global, liderada por María Reig, para potenciar las relaciones internacionales a través de una red de «embajadores» empresariales distribuidos por todo el mundo y que explicarán el potencial de esta ciudad que, más que les pese a los nacionalistas, es mucho más que la capital de Cataluña.

La dimensión de la tragedia

¿Es la felicidad el objetivo último de la independencia catalana? Los expertos están de acuerdo en que es imposible abordar este debate desde la objetividad


Por: Juan Carlos Valero / Día 20 de marzo – 2013 / Link ABC

HOY se celebra por primera vez el día internacional de la felicidad. La Asamblea General de la ONU aprobó esta conmemoración a iniciativa de Bután, país que basa su desafío económico no en el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB), sino en el índice de la Felicidad Nacional Bruta. De hecho, la felicidad en Bután supone un mandato constitucional, siguiendo el precedente de «La Pepa» de 1812.

En nuestra primera Constitución se lee en el artículo 13: «El objeto del Gobierno es la felicidad de la Nación, puesto que el fin de toda sociedad política no es otro que el bienestar de los individuos que la componen». El primer artículo de la Declaración de Derechos de Virginia de 1776, prefacio de la actual Constitución de EE. UU., y también el preámbulo de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de la Revolución Francesa de 1789, son precedentes que aluden a la felicidad como objeto del Gobierno.

¿Es la felicidad el objetivo último de la independencia catalana? Los expertos están de acuerdo en que es imposible abordar este debate desde la objetividad, ya que quienes simpatizan con la secesión aseguran que los impactos negativos serían escasos, mientras que los detractores advierten de que caerían sobre los catalanes las siete plagas económicas. Otro punto de coincidencia es que los efectos durarían años; cuatro o cinco generaciones en el peor de los casos. La semana pasada, el Círculo de Economía acogió la presentación del informe «La cuestión catalana, hoy», del Instituto de Estudios Económicos, el laboratorio de ideas de la CEOE que preside el catalán Joan Rosell. El desastre descrito por sus expertos parte de la salida de Cataluña de la UE, la pérdida del mercado español y del turismo del resto de España, así como que los bancos catalanes dejarían de tener acceso a las líneas de liquidez del BCE. Todo ello acompañado de inflación desbocada, nuevos aranceles y una deuda pública de más 150.000 millones. Frente a ese escalofriante escenario, el Círculo acoge esta tarde al sexteto del Colectivo Wilson, integrado por profesores catalanes que trabajan en universidades extranjeras, entre los que destaca Xavier Sala Martí, que precisamente no destacó mucho en su gestión al frente de la tesorería del FC Barcelona. Los Wilson se encargarán de dulcificar los efectos negativos de la secesión. Si la verdad está en la equidistancia entre pasiones, la dimensión de la tragedia que acarrearía cualquier aventura no nos haría a la mayoría más felices, aunque algunos presumieran de esa sensación pese a ser más pobres.

Aprender a emprender

En España se emprende más por necesidad que por oportunidad o ganas de comerse el mundo


Por: Juan Carlos Valero / Día 13 de marzo – 2013 / Link ABC

El primer contacto de Amancio Ortega con el textil fue en Camisería Gala. El hoy mayor empresario del sector empezó a trabajar en esa fábrica con 14 años. El textil catalán todavía vivía su época dorada, mucho antes de que los herederos de aquella floreciente industria se durmieran en los laureles del éxito que proporcionaba un mercado cautivo. China les despertó con el estruendo de sus precios reventados. Para alcanzar la tercera posición en el ranking de milmillonarios del mundo, Ortega emprendió un modelo de negocio basado en ofrecer moda a bajo precio. Un objetivo que logró a partir del abaratamiento de costes, merced a una integración total, desde la adquisición de la materia prima a la venta directa del género. Ortega no fue un inventor. Innovó los procesos y se rodeó de un sólido equipo, en sus inicios familiar. Es el paradigma del emprendedor.

En España se emprende más por necesidad que por oportunidad o ganas de comerse el mundo. Una necesidad que no es mala en sí misma, pero que genera proyectos pequeños, como señala Luisa Alemany, directora del informe «Aprender a emprender» de la Fundación Príncipe de Girona. Igual que hace décadas se introdujo en los programas de enseñanza la asignatura de Educación Física, ahora urge instaurar la de Educación para el Emprendimiento. La Fundación que preside don Felipe ha anunciado que ese informe servirá de base para el proyecto «Emprendedores», que arrancará en abril con el objetivo de formar especialistas en educación emprendedora en un centenar de centros educativos de Madrid, Barcelona, Bilbao, Sevilla y Valencia.

La elevada tasa de desempleo entre los jóvenes actúa como aliciente para que prueben fortuna y pongan en marcha sus propios negocios ante la imposibilidad de encontrar trabajo por cuenta ajena. Una alternativa especialmente propicia cuando emprender no requiere una fuerte inversión inicial. Además de la financiación, la falta de cultura emprendedora y una formación adecuada son las principales barreras para que la iniciativa emprendedora fluya en nuestro país. El miedo al fracaso, la aversión al riesgo y una escasa creatividad también actúan de barreras internas para que los jóvenes acometan sus iniciativas.

Las características propias de un emprendedor son: necesidad de logro, independencia, autoconfianza, propensión al riesgo y la percepción de que los resultados son producidos por las acciones propias. Unas habilidades que pueden (o deberían) entrenarse en nuestras aulas. Los menores de 30 años integran la generación más formada y con más talento de la historia de España. Pero les falta ganas de comerse el mundo porque no aprendieron a emprender y están empachados de comodidad.

Periodismo en épocas inciertas

La crisis económica, moral e institucional y el debate secesionista abierto en Cataluña, son los mimbres de la actual época de incertidumbre


Por: Juan Carlos Valero / Día 06 de marzo – 2013 / Link ABC

Joaquín Soler Serrano, maestro de la entrevista, divulgó en nuestro país la buena literatura en aquella universidad popular que fue TVE en blanco y negro. En estos tiempos de penuria periodística en los que cualquiera construye su particular trinchera en internet, la figura de Serrano es modelo a seguir en un oficio que dominaba hasta el punto de casi desaparecer para que el entrevistado alcanzara mayor relieve.

En diciembre de 1976, condujo una de las escasas entrevistas que Josep Pla concedió, lo que catapultó al «homenot» de L’Empordà a la fama en toda España.

Embutido en su boina, Pla buscaba los adjetivos precisos mientras liaba cigarrillos con el brillo que le proporcionaba su cándida genialidad, ribeteada por descargas de humor sarcástico. Tanto se esforzaba en sus descripciones que le costó años hallar el color de Roma. Recorrió medio mundo como corresponsal para diversos periódicos y narró algunos de los acontecimientos más importantes de su tiempo hasta que se retiró a su masía de Llofriu. Pese a ser el mayor escritor contemporáneo que ha dado esta tierra, en Cataluña todavía es considerado un «colaboracionista», un vencedor vencido. Es lo que le suele ocurrir a los intelectuales no serviles.

Entre las 35.000 páginas de su Obra Completa, verdadero y completo inventario del país, su paisaje y su paisanaje; Pla levanta literaria acta de la vida en Cataluña. Ahora que los independentistas están empecinados en reivindicar la memoria histórica, vale la pena revisitar sus páginas. En «Humor, candor», Pla distingue entre dos tipos de épocas históricas: las estáticas y las inciertas. En las primeras, la historia casi no se siente, no se sufre, son momentos fáciles en los que la gente puede llevar una vida sin más dolor que el propio de la existencia. Pero después están las épocas inciertas, durante las cuales la gente tiene la impresión de que la historia se le viene encima.

La crisis económica, moral e institucional y el debate secesionista abierto en Cataluña, son los mimbres de la actual época de incertidumbre. A pesar de que sobre las épocas inciertas se escriben más libros de historia, Pla ya advertía que, contrariamente al interés de la historiografía, son más presa del olvido por sus protagonistas. Es la amnesia que genera la historia. En otro pasaje de su obra, como si describiera lo que está ocurriendo, nuestro payés más universal escribía que en Cataluña hay tendencia a romper amarras con el pasado inmediato debido a una falta absoluta de capacidad de autocrítica. Como si los últimos 35 años no hubieran sido los mejores de la historia de Cataluña.