Archivo mensual: noviembre 2012

Plasticidad catalana

Los dirigentes políticos tienen la responsabilidad de crear una espiral de confianza y de que seamos capaces de superar las dificultades


Por: Juan Carlos Valero / Día 28  de noviembre – 2012 / Link ABC

El descubrimiento reciente de la plasticidad cerebral, que se puede cambiar el cerebro de la gente, para bien y para mal, ha sido importante para configurar los resultados del domingo. La efervescencia independentista alentada desde los medios de comunicación dependientes de la Generalitat y también desde los subvencionados, incluidos los que esta semana han mudado de opinión ante el fin del momio; propiciaron la modelación del cerebro del catalán medio. Empezando por el del president Mas, aquejado de «palauitis», versión catalana del síndrome monclovita. Así, un Mas llevado en volandas por todos los medios de comunicación con sede en Barcelona ha errado el tiro y ahora es el principal damnificado de su propia osadía.

Pero la plasticidad cerebral del electorado no produjo la mutación experimentada en Mas. Los resultados indican que la lluvia fina del independentismo no alcanzaron el ideario profundo, aquel que, más allá del sentimentalismo, habita en las razones de la cartera y que finalmente será el que determine, si llega, el modelo de país para el día después de la gran decisión que supone emanciparse: el abandono de la estabilidad conocida y el comienzo desde cero.

De una sociedad ordenada, de las luces y racional, hemos pasado de repente a una sociedad que se antoja fragmentada, a veces difícil de entender y aún más difícil de gobernar. Cataluña ha aterrizado de golpe en la denominada sociedad mosaico.

Al igual que las marcas, los partidos políticos se han percatado que están en manos de los electores, que son propiedad de la gente. Unos ciudadanos que, aunque no sean “lovemarks” cada vez están menos controlados por las direcciones políticas ni por los líderes. A eso también se aboca CiU si se pone en manos de un partido asambleario y de izquierda como es ERC.

Casi todo en la vida es un 30% ciencia y el resto arte. Un arte el de la política que el domingo se presentaba para muchos catalanes ilusionante, aunque abstracto e inquietante para todos. Ahora le toca el turno a la ciencia de los pactos.

Los dirigentes políticos tienen la responsabilidad de crear una espiral de confianza y de que seamos capaces de superar las dificultades. Cataluña necesita un gobierno estable, porque con los tiempos que se avecinan, o recuperamos el raciocinio en nuestro plástico cerebro o no salimos de ésta. Como ha señalado en alguna ocasión Eduardo Punset, tenemos que imitar a los monos Rhesus, que han demostrado que pueden cambiar de opinión. Ser positivos es algo a lo que no podemos renunciar.

El cinismo de Mas

 Mas ha anunciado que pasará a la historia inmolándose políticamente tras convocar un referéndum «sí o sí». Pero antes tendrá que comprobar cómo se manifiesta en las urnas la voluntad del pueblo


Por: Juan Carlos Valero / Día 21  de noviembre – 2012 / Link ABC

LOS cínicos no sirven para este oficio», sentenció el corresponsal y escritor polaco Ryszard Kapuscinski (1932-2007), adalid de la ética en la profesión periodística. Son legión quienes defienden esa práctica también en política, territorio por desgracia plagado de cinismo en el sentido de la primera de las acepciones de la RAE, la que define a la persona con «desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables».

Si cree que estas letras han sido escritas para acusar al candidato Mas de practicar el moderno sentido del cinismo, puede dejar de leer. La alusión al cinismo entronca aquí en la más antigua y original de Diógenes, el máximo representante de esa escuela filosófica: el que reveló que es posible ser independiente si se tienen necesidades mínimas; aquél que decía que por todo equipaje se debía llevar solo el que permitiese nadar en el caso de naufragio.

La escuela cínica, que acuñó la forma de vida «menos es más» mucho antes de que Mies Van der Rohe la materializara en su arquitectura, enseña que para ser feliz hay que llevar una vida frugal, simple y acorde con la naturaleza. Porque el ser humano ya lleva en sí mismo los elementos para ser feliz y conquistar su autonomía, lo que constituye la esencia de la libertad, el más preciado y verdadero de los bienes. De ahí el cínico desprecio a las riquezas y a cualquier forma de preocupación material. Así, el ser y el pueblo con menos necesidades es también el más libre y feliz.

Diógenes defendía que la independencia se consigue con el esfuerzo. Dio que hablar hasta en su muerte, paradigma de autodeterminación. Según algunos, murió por su propia voluntad ejerciendo su derecho a decidir sobre sí mismo, suicidándose mediante la «contención del aliento». Fue dueño de su destino hasta en el último momento, aunque de forma metafórica, pues es imposible morir por dejar de respirar voluntariamente. Así ha pasado a la historia Diógenes. Mas ha anunciado que pasará a la historia inmolándose políticamente tras convocar un referéndum «sí o sí». Pero antes tendrá que comprobar cómo se manifiesta en las urnas la voluntad del pueblo: los cínicos dispuestos a desprenderse de la estabilidad conocida frente a los que optan por la prudencia de arriesgar lo mínimo. Porque el problema no es España, sino Europa. Una Unión Europea que ha demostrado dar la espalda a quienes defienden abandonar el barco en plena tormenta. Decir lo contrario es puro y moderno cinismo.

La odisea de Cataluña

 


Por: Juan Carlos Valero / Día 14  de noviembre – 2012 / Link ABC

En tiempos de incertidumbre es bueno mirar el retrovisor, releer los clásicos y reinterpretarlos. Lo hace el sabio Lluis Pugès, que ha publicado una guía de propuestas basadas en el pensamiento de Aristóteles, Heráclito, Ovidio, Pitágoras, Tito Livio, Horacio, Virgilio, Sófocles y otros clásicos bajo el título “La Odisea del management”.

La famosa inscripción del templo de Apolo en Delfos “Conócete a ti mismo” se antoja extrapolable al colectivo. Urge que dirigentes políticos y ciudadanía emprendamos ése ejercicio de introspección que implica una importante dosis de humildad y no menos capacidad analítica. Por más que Mas persiga y pretenda grandes metas, como Faetón, a quien Ovideo recuerda que “es así como se conquistan las estrellas”; el líder debe ser consciente de la inexistencia del superhombre capaz de todo, como tampoco existe un superpueblo que pueda aislar a la mismísima Europa.

Quien fue decano y director general de la jesuítica Esade señala en su “Odisea…” que conocerse a sí mismo, si bien no es una prenda absoluta para triunfar, sí lo es para poder evitar el fracaso. Porque ­-añade quien suscribe-, Mas puede saber ganar la batalla del 25-N, como tantas otras ganó Aníbal, pero debe recordar lo que Tito Livio le decía al cartaginés: “Los dioses no lo han dado todo a todos” y más importante que ganar batallas o elecciones es “sacar provecho de la victoria”.

Saber rematar la faena es lo esencial del estratega, porque, sin ese paso decisivo lo demás se convierte en nada. Por eso es importante que Mas sepa escuchar las fuerzas que mueven Europa sin creerse mejor, lo que supondría desconocer los propios límites. Mas, con la inestimable ayuda de la propaganda de los medios de comunicación de la Generalitat y los subvencionados, ha triunfado en la estrategia movilizadora, poniéndose al frente de la protesta del 11 de septiembre. Pero fracasará si no es consciente de que en el paso decisivo no le acompañará la Unión Europa. Así, tamaño esfuerzo de los crédulos de la tierra prometida no tendrá un resultado hermoso y la frustración, sinónimo de infelicidad, regresará entre aquellos que se vean esclavos de los objetivos.

Los líderes políticos deberían prometer ilusiones pero sin ser ilusos. Y volviendo a los clásicos, Horacio hace siglos que nos recuerda que si hacemos temblar las montañas, que sea para parir algo que tenga futuro. De lo contrario, nos exponemos a hacer el ridículo ante nosotros y ante la historia. Eso sí que es insoportable.

La profecía de Pujols se cumple

Los interrogantes, dudas y por qué no decirlo, riesgos, que se ciernen sobre el futuro de una Cataluña independiente siguen atenazando las mentes de su auditorio


Por: Juan Carlos Valero / Día 07  de noviembre – 2012 / Link ABC

MAS es un político que habla al corazón. Muchos de los empresarios que ayer le escucharon en la sede de la Cámara de Comercio de Barcelona no recordaban a la salida algunos de los datos que dijo el candidato, pero nunca olvidarán cómo se sintieron: poderosos, comparables con las potencias europeas. Y sobre todo, muy educados. Los interrogantes, dudas y por qué no decirlo, riesgos, que se ciernen sobre el futuro de una Cataluña independiente siguen atenazando las mentes de su auditorio. Pero la mayoría salió sonriente, buscando el saludo del gran líder. Satisfechos.

El salón de contrataciones de la Llotja de Mar, el principal escenario de la historia económica de Cataluña, acogió a 560 comensales en el almuerzo-coloquio con Mas. Un un récord de asistencia que obligó a habilitar por primera vez un segundo salón para acomodar a quienes hicieron uso de sus influencias para poder estar y ser visto por el líder de CiU. La expectación también fue mediática, con 70 periodistas acreditados, más del triple de lo habitual en los actos camarales.

A quienes hace unos días Mas les había recomendado estar callados para no interferir en el «proceso», el candidato dibujó una Cataluña con los perfiles de una potencia europea, pero coja de los dos pies por el déficit fiscal que insiste en cifrar 15.000 millones, y el déficit de inversión pública en infraestructuras. El candidato enhebró ante los empresarios el relato de una Cataluña triunfante en el marco de la Unión Europea. Les insufló confianza en que la solidez de la economía catalana es suficientemente grande y diversificada para salir airosos del órdago lanzado al resto de España.

Le avala ser la séptima economía en PIB per cápita y su gran apertura exterior (incluyendo el resto de España como el extranjero) equiparable a los mejores de la clase en Europa. Y con la guinda de la poderosa Barcelona como capital, que no resiste comparación.

Mas no se comprometió en ningún momento a nada más que a consultar al pueblo catalán, porque a preguntas concretas como si rebajará los impuestos, el candidato de CiU contestó que no los tocará. En mi opinión, sólo le faltó citar la célebre profecía del escritor y filósofo Francesc Pujols, según la cual los catalanes son seres de excepción por el hecho de ser hijos de la tierra de la verdad. Una de sus frases dice, textualmente: «Llegará un día en que los catalanes, por el simple hecho de serlo, iremos por el mundo y lo tendremos todo pagado».