Albert Batlle: «El catalanismo de derechas no existe»

  • El teniente de alcalde de Seguridad de Barcelona defiende una formación catalanista «que incluya a los independentistas pero sin la independencia en el programa electoral»
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Albert Batlle, durante la entrevista en Cope – ABC

JC Valero / día 24 de febrero de 2020 / abc.es

A diferencia de otros grupos del catalanismo, dícese la corriente política soberanista pero que transita la legalidad con ambición de mejorar el autogobierno y la financiación, Units per Avançar es un partido con presencia institucional en el Parlament, pero también en el Ayuntamiento de Barcelona en la persona de Albert Batlle, teniente de alcalde de Seguridad.

Ante la proximidad de elecciones en Cataluña, Batlle, que fue un histórico militante del PSC y que ahora su partido democristiano está coaligado con su antigua formación, asegura que la convocatoria autonómica «puede que no nos pille preparados, pero sí reunidos» con el resto de formaciones catalanistas, como El País de demà, del entorno del grupo de Poblet surgido de los exconvergentes críticos con la deriva de Puigdemont.

En el mismo ámbito de confluencia catalanista, el responsable de la seguridad en la capital catalana incluye a la Lliga «y todos los independentistas que no quieran poner el independentismo en el programa electoral», ya que a su juicio «el catalanismo está huérfano de representación en el mapa político de nuestro país», por lo que aboga por unos principios básicos y un mínimo común denominador para concurrir a las próximas autonómicas.

Se trata de un espacio que Batlle dice que puede representar a unos 300.000 votantes que integran las tradiciones políticas «que han hecho grande Europa y España, como la socialdemocracia y la democracia cristiana».

A favor de un referéndum

Sin embargo, Batlle sí que ve posible la celebración de un referéndum, siempre y cuando se trate de «votar un acuerdo» con el Gobierno para «mejorar la financiación, asegurar el blindaje competencial, conseguir un autogobierno de calidad o solucionar el déficit en infraestructuras». «No creo que nadie esté en contra de votar un acuerdo para darle más cuerpo y fuerza», ha subrayado este sábado ante los micrófonos del programa Converses de Cope Cataluña y Andorra.

Preocupado por la «rotura de la convivencia» que está provocando más de 130 días de cortes consecutivos en la avenida Meridiana, Batlle ha criticado al consejero Miquel Buch porque «no ha actuado todavía» pese a que la Guardia Urbana ha enviado al departamento de Interior hasta cuatro informes.

El teniente de alcalde de Seguridad recuerda que en el último informe enviado a Buch se asegura que los cortes en la Meridiana «no se trata solo de la libertad de manifestación, sino que hay un tema de posibles conflictos físicos, porque se han producido enfrentamientos y esto es lo que se ha de intentar reconducir». «Cincuenta o cien personas no tienen derecho a impedir la circulación de la ciudadanía», ha subrayado Batlle.

Sobre el papel de la Guardia Urbana en estos cortes, Batlle afirma que este cuerpo «no es una policía que tenga responsabilidades, ni competencias para actuaciones de orden público». Para pacificar la situación, el edil apela al sentido cívico de todos los ciudadanos para hacer posible «una convivencia que puede romperse de manera muy grave».

«No han aumentado los delitos»

Por el contrario, el responsable de seguridad del Ayuntamiento de Barcelona se ha felicitado por la buena coordinación policial entre Mossos, Policia Nacional, Guardia Civil y Guardia Urbana y ha manifestado que Barcelona «no han aumentado los delitos» y que se está en el buen camino, aunque le preocupa «el repunte de la violencia».

También alerta sobre la problemática que generan las drogas y los narcopisos. «Hay que vigilar que no volvamos a los años 80, porque hay cierta tolerancia con algunas drogas», por lo que ha advertido que él sería mucho más «estricto» con los clubes cannábicos porque «pueden ser la puerta de entrada hacia otros tipos de consumos».

Colapsología

  • «De poco sirven las palancas cortoplacistas que tocan los políticos si no afrontan nuestra crisis demográfica»

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JC Valero / día 18 de febrero de 2020 / abc.es

Los focos perturbadores del mundo no se limitan a las guerras, que ahora se concentran en Oriente Próximo y el Sahel africano. Aunque China acapara otro foco desestabilizador por la irrupción del Covid-19, ya se había convertido en rival estratégico de EE.UU. como primera potencia comercial y tecnológica del 5G y segunda economía global por su masa demográfica. El PIB de China es el segundo del mundo, aunque per cápita no sea superior al de la República Dominicana, recuerda Ignacio Ramonet, antiguo director del diario Le Monde diplomatique, que ha inaugurado el ciclo Cornellà Creació 2020.

Antonio Argandoña, profesor del IESE, subraya que la epidemia del coronavirus preocupa a las empresas que ven interrumpida su cadena de suministro de materias primas o el destino de sus exportaciones. Más preocupa un aumento inesperado del absentismo laboral, si la enfermedad llegara a nuestro país. El impacto sobre el crecimiento de China y el efecto dominó sobre otros países afectará más o menos al crecimiento mundial dependiendo del tiempo que dure la epidemia.

Esta situación se suma a las tres grandes crisis que afronta la humanidad: la climática, las migraciones de tipo bíblico, que pueden aumentar a medida que se agrave la emergencia del clima y la desigualdad, y la tercera, pero igualmente importante de la nueva sociedad que dibujan los efectos incontrolados de la tecnología, con el aumento exponencial de la inteligencia artificial que pone en jaque al humanismo.

Crisis globales que se superponen a las propias de nuestro país y que los profesores del IESE Nuria Mas, Alfredo Pastor y Argandoña, recuerdan porque permanecen de forma crónica en nuestra economía. El vergonzoso primer puesto lo acapara el fracaso de la educación, seguido de la economía sumergida y el elevado fraude fiscal. De poco sirven las palancas cortoplacistas que tocan los políticos si no afrontan nuestra crisis demográfica, las pensiones, la productividad, el paro o racionalizar el gasto en salud a partir de simplemente cruzar la información de la asistencia social con la sanitaria, por ejemplo. Los expertos también echan en falta que se evalúen las políticas públicas antes de gastar el dinero de todos y unos nuevos Pactos de la Moncloa como resultado de un sereno debate sobre el estado del bienestar que queremos.

Por eso tiene tanto tirón la ciencia de la colapsología que estudia el fin de anteriores civilizaciones y cómo se producirá el colapso de la nuestra.

Cortina de humo

Juan Carlos Valero és periodista i professor de Periodisme. Fundador de BCN Content Factory i editor executiu de El LLobregat

Llevo días discutiendo con mucha gente que critica la última propuesta realizada por la alcaldesa de L’Hospitalet en su conferencia anual en olor de multitudes y que ha acaparado la atención de todos los medios de comunicación. En esas acaloradas conversaciones que giran en torno a la ansiada playa hospitalense que Núria Marín ha proclamado reconquistar con el permiso de los municipios de Barcelona y El Prat y con el beneplácito del Consorcio de la Zona Franca de Barcelona (CZFB), los descreídos alegan que la alcaldesa ha levantado una cortina de humo para que no se perciba que su discurso de los últimos años es reiterativo y carente de ideas nuevas, ya que reincide en la ansiada capitalidad biomédica en el área de la ampliación de la Gran Vía, insiste en la nueva expansión de la ciudad por el norte con un hospital y zonas deportivas a partir de la costosa construcción de un transformador que tendrá que pagar Endesa y el FC Barcelona, y vuelve a anunciar el soterramiento de las dos líneas ferroviarias que atraviesan la ciudad. “Ho tenim a tocar” cada año, dicen con sorna los detractores de la alcaldesa.

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Vista aérea de los terrenos clave en esta historia, aquellos que la ciudad perdió hace cien años.

En esas discusiones de bar y escalera yo replico que la intención de la alcaldesa es noble porque lanza esa idea de reconquista de la playa precisamente en el centenario de la expropiación de los terrenos que ahora ocupan el polígono de la Zona Franca, Mercabarna y el puerto. Unos terrenos añorados de una superficie prácticamente del tamaño del actual municipio hospitalense y que se arrebató a nuestra ciudad en 1920 por 84.000 pesetas.

No conformarse con lo fácil

Esa porción que era de L’Hospitalet va desde la Ronda Litoral hasta el mar y desde el paseo de la Zona Franca en su trazo perpendicular hasta la costa, a un lado, hasta la ribera izquierda del último tramo del río Llobregat, trecho que fue desviado hacia el sur, en El Prat, y cuyos terrenos, ahora sin agua, esperan ser ocupados por la estación de mercancías portuarias con ancho de vía internacional para que puedan llegar los contenedores desde y hacia el Corredor del Mediterráneo.

La alcaldesa, lejos de reclamar lo más fácil, que sería la inclusión de la ciudad de l’Hospitalet en los órganos de gobierno del Consorci de la Zona Franca de Barcelona, una institución que explota los terrenos antaño de l’Hospitalet y que están dominados por el Ayuntamiento de Barcelona y el Gobierno de España, aunque también hay presencia de la Cámara de Comercio de Barcelona y de los sindicatos mayoritarios, Núria Marín opta por la quimera de la playa portuaria.

A los desafectos de Marín les digo que el efecto cortina de humo representa el deseo y voluntad de impresionar. No se trata de una maniobra que produce «mucho humo» pero contiene «poco fuego», porque ya dijo la alcaldesa que la playa se trata de un sueño, un deseo, prácticamente una utopía. De todos modos, hay que reconocer que, aunque involuntariamente, consiguió un efecto disuasorio a través de la adaptación real de las asociaciones del antiguo término municipal y el faro con el objeto deseado (la playa), lo que produjo un fuego persuasivo. En efecto, todos los medios cayeron rendidos ante la singular y seductora propuesta de Marín y dedicaron ríos de tinta, minutos de televisión y de radio bajo el encabezado de una futura playa de L’Hospitalet en el corazón del puerto barcelonés. Todo lo demás, la demora de los proyectos acariciados largo tiempo, quedó en segundo plano.

Trenecito turístico

Los incrédulos insisten en subrayar la imposibilidad de atravesar Mercabarna y el polígono industrial de la Zona Franca a pie con los trastos de la playa, y aún más la dificultad de instalar algún tipo de aparcamiento para los vehículos particulares porque literalmente no hay sitio entre los contendores portuarios junto al faro del Llobregat, antiguo símbolo de la ciudad cuando de verdad tenía playa. Yo confío más en que se habilite un trenecito turístico como tienen todos los municipios con playa y 16 hoteles como los que hay en la ciudad, para que vaya y venga desde la plaza del ayuntamiento al faro por entre las naves logísticas y fábricas para llevar a las las familias equipadas con todo tipo de hinchables y utensilios para jugar en la arena portuaria. Me lo discuten los incrédulos como si la realidad no soportara cualquier camino que se dibuje en el mapa.

El término cortina de humo se utilizó por primera vez en los campos de batalla en sentido literal, no metafórico como aluden los críticos de la alcaldesa. Los ejércitos quemaban paja para obstaculizar la visión del enemigo y, en la primera guerra mundial, cuando entraron en acción por primera vez los tanques o carros de combate, les precedía una espesa cortina de humo de camuflaje. Los hospitalenses más quejicas insisten en que el término cortina de humo pega mucho con el discurso de la alcaldesa porque hace referencia a una distracción generada con el objetivo de sacar el foco de atención de la opinión pública de lo repetitivo de sus discursos de los últimos años para así trasladarlo hacia otro lado: la playa imposible. ¡Qué carencia de sueños!

Felación presidencial y guerra

El término “vender humo” viene a significar lo mismo que la cortina, pero haciendo referencia a la sobreactuación de alguien que exagera para dar a entender algo que no es. En el imaginario cinematográfico ha quedado con indeleble huella la película estadounidense de Barry Levinson de 1997 titulada “Cortina de humo”, en la que la Casa Blanca desvía la atención de la opinión pública y del electorado inventando una guerra contra Albania que nunca existió, pero que conmovía a la población porque era retransmitida por televisión gracias al oficio de un excéntrico productor de Hollywood, contratado por un asesor presidencial que literalmente inventa el conflicto y lo alimenta con todo tipo de complementos.

Aquella película tiene mucha similitud con los casos reales de la felación de la becaria Lewinsky al presidente Clinton para ocultar el desastre de la invasión de Iraq. El ejemplo del film escrito por el gran dramaturgo David Mamet y protagonizado por Dustin Hoffman, Robert de Niro y Anne Heche, ha sido tomado por los expertos en marketing y comunicación que asesoran a políticos y empresarios como un caso en «manejo de crisis», es decir, un manual de cómo revertir una pésima imagen o un hecho para que la gente lo olvide lo más rápidamente posible. Como si en L’Hospitalet hubiera alguna crisis.

Crisis del modelo público-privado

Pero en l’Hospitalet no hay ninguna crisis. Máxime, entre quienes la gobiernan, que el pueblo ya se sabe que anda siempre un poco perdido en eso en llegar a final de mes. La alcaldesa gobierna con mayoría absoluta y tiene tiempo y capacidad suficiente para dedicarse a la segunda ciudad de Cataluña, a la presidencia de la Diputación de Barcelona, a la presidencia del PSC y a ser miembro del comité federal del PSOE, entre otros cargos, que haberlos, haylos. Los mismos detractores de la playa alegan que la crisis anida en la cancelación del Mobile World Congress, porque ha sido un gigantesco sapo que se han tenido que tragar todas las administraciones, es decir, el sector público que pagamos todos los ciudadanos a través de nuestros impuestos. Porque el amigo americano, el listo John Hoffman, que siempre hace carantoñas en público a nuestra alcaldesa, no piensa pagar ni un euro por haber cancelado el congreso que organiza GSMA, la patronal de las compañías tecnológicas que él preside y que está integrada en su mayoría por empresas estadounidenses.

En efecto, nuestras instituciones públicas van a tener que apechugar dolorosamente con las pérdidas del dinero de todos en el Mobile cancelado, porque GMSA alega razones de fuerza mayor (el pánico del coronavirus) para irse de rositas. Eso sí, ha prometido que el año que viene sí que volverá de nuevo el Mobile a L’Hospitalet. Una promesa que es eso, promesa, vista la cancelación de este año. Porque se avecina una gran cantidad de pleitos, dado que la clausura no será cubierta por el seguro, al no contemplarse el supuesto de alerta sanitaria. Pueden producirse centenares de pleitos, que se concentrarán en los juzgados de la Ciudad de la Justicia de L’Hospitalet y cuya evolución no facilitará la nueva edición del año 2021.

Daños colaterales

Para más inri, Hoffmann reconoció en la rueda de prensa del anuncio de la clausura, sentado junto a Nuria Marín, que no iba a negociar un año más con Fira de Barcelona para compensar el congreso perdido en 2020, mientras evitaba pronunciarse sobre el dinero público que aportan cada año las instituciones a la capitalidad mundial del Mobile. Una rueda de prensa en la que se reconoció que se perderá más de 60 millones de euros de facturación ferial este año, sin contar las pérdidas en los sectores hotelero, de restauración, transporte, alimentación, etcétera.

Núria Marín optó por encogerse de hombros y evitar realizar declaraciones, pese a que los medios municipales dirigidos por el ínclito Óscar Sánchez intentaron recoger la pesadumbre de la alcaldesa, como siempre hacen de forma muy diligente. A favor de Marín hay que decir que Ada Colau tampoco dijo nada sobre cómo se encajarán las pérdidas de dinero público de este desaguisado provocado por los amigos estadounidenses, ahora en guerra tecnológica con los chinos de Huawei. Mientras, L’Hospitalet y la Fira de Barcelona quedan como daños colaterales, ese funesto eufemismo que se utiliza de cortina de humo para ocultar a las víctimas inocentes.

Tierra, cocina de mercado en el corazón del Ninot

  • Hermano del restaurante Agua, el local celebra una fiesta de inauguración con la asistencia de más de 400 personas del mundo de la gastronomía y de la moda
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Un momento de la fiesta de inauguración – ABC

JC Valero / día 15 de febrero de 2020 / abc.es

El sector de la distribución ya ha dado por sentado que cocinar en casa se ha convertido en una afición reservada para momentos especiales. En las ciudades falta tiempo y los supermercados se están convirtiendo en una especie de madre que cocina para nosotros. Hasta el punto que la comida preparada se ha convertido en la protagonista de la última novedad en la distribución de alimentos, junto a la prevalencia de los productos frescos y de kilómetro cero. En el marco de ambas tendencias, la de los “mercaurantes” y la preferencia de los productos de proximidad, se enmarca ubicar restaurantes en el interior de los mercados. En Barcelona hay varios ejemplos. El último, en el Mercat del Ninot y se llama Tierra.

Aunque funciona desde finales del año pasado, el restaurante Tierra, situado dentro del Mercat del Ninot, ha celebrado una fiesta de inauguración para presentar formalmente el establecimiento, de más de 400 metros cuadrados y varios ambientes. Inspirado en el mercado para ofrecer la máxima frescura y proximidad, literalmente de metro cero, Tierra es un espacio singular y consta de un espacio chill-out en la entrada, una barra para picar y un comedor que por la noche se convierte en una sala de copas con música en directo. La puesta de largo social de Tierra, de la mano de Croma Communications, ha contado con artistas pintadas de “tierra” con la técnica del body painting deambulando entre los invitados, además de actuaciones de música en directo y con Mr. Dripping, que pinta sin tocar el lienzo con el pincel y que realizó hasta tres cuadros.

El director de operaciones de Tierra, Guillem Mitats, subraya que “además de la cercanía, ofrecemos servicio a medida y, sobre todo, calidad a un precio asequible”. También destaca el valor de la ubicación del local y la importancia de ofrecer lo que la gente busca en cada momento del día: “Tierra es lo más parecido a un mercado: producto fresco, proximidad y buenos momentos”. “No queremos ser un restaurante diferente, sino el restaurante al que se puede ir a cualquier hora a pasar un buen rato”.

Un concepto que también se apoya en la variedad de sus cartas y que abarcan para ‘picar’ en la barra ininterrumpidamente, un menú de mediodía asequible y con buena relación de calidad/precio (14,90 euros), tapas para la tarde-noche y cócteles de autor, para pasar un buen rato tras la cena. Todo, acompañado de música en directo o DJ’s. El local, con una capacidad para 149 comensales, mantiene la dualidad conceptual: de día, un restaurante para tomar algo rápido o un menú completo y, de noche, las variantes de iluminación y el techo movible lo convierten en un local singular.

Mitats, después de tomar la gestión del Restaurante Agua y Tierra, ha dejado entrever que tiene otro proyecto que abrirá sus puertas en Palau de Mar, Barcelona con un único objetivo: “darle a la gente lo que busca con un trato cercano y personalizado: comer bien, estar a gusto y pasar buenos momentos”.

 

Barcelona impulsa una plataforma de zonas francas del Mediterráneo

  • El delegado especial del Estado en el CZFB, Pere Navarro, emprende en Tánger los contactos con la Organización Africana de Zonas Francas Económicas
Zonas Francas

Pere Navarro, en el centro, en Tánger – ABC

JC Valero / día 15 de febrero de 2020 / abc.es

Con el objetivo de “impulsar la cooperación entre las pymes españolas y marroquíes en el ámbito de la automoción, la logística y el transporte”, una delegación del Consorcio de la Zona Franca de Barcelona (CZFB) ha dado en Tánger un primer paso para crear una plataforma de zonas francas del Mediterráneo, además de iniciar una colaboración entre las ferias líderes de logística del Mediterráneo, la barcelonesa SIL y Logismed del Norte de África.

Durante dos días, la delegación barcelonesa, encabezada por el delegado especial del Estado en el CZFB, Pere Navarro, junto a la directora general del Consorci, Blanca Sorigué, y el director de relaciones institucionales y comunicación, Víctor Francos, han conocido el proyecto de Tanger Med, que es en la actualidad el puerto con más capacidad de carga del Mediterráneo y una potente conexión con el comercio internacional de América Latina. Navarro ha avanzado que “es muy posible que Tanger Med tenga una participación muy destacada en el SIL 2020”, que tendrá lugar del 9 al 11 de junio en Barcelona.

La estancia de los representantes del CZFB en Tánger también ha servido para reforzar relaciones comerciales entre las zonas francas de Barcelona y Tánger con el objetivo de aumentar la influencia de la zona económica del Mediterráneo a nivel mundial y crear una red de servicios logísticos de mayor eficiencia. La delegación barcelonesa ha mantenido reuniones con Iham Khalil, presidente de Tanger Med, y Mehdi Tazi Riffi, director de Tanger Med, Ahmed Bennis, presidente de la Organización Africana de Zonas Económicas (AEZO), Fouad Brini, presidente del consejo de supervisión de Tanger Med Special Agency, Omar Moro, presidente de la Cámara de Comercio de la región de Tánger-Tetuán-Al Hoceima y Amine Berrada, presidente de Logismed.

 

Humanismo tecnológico

  •  «La industria espacial se antoja una esperanza en ese escenario. Pero hay asuntos preliminares que afectan a nuestra condición: el humanismo»

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JC Valero / día 4 de febrero de 2020 / abc.es

Estamos inmersos en la mal llamada revolución 4.0 porque no deja de ser la misma revolución que siempre hemos vivido: la del maravilloso ingenio humano. Pero si ponemos ordinales, hay otra en marcha que se está acelerando y que Inma Martínez radiografía en su libro «La quinta revolución industrial» (Deusto). Es la que protagoniza la carrera espacial y que propiciará la mayor expansión industrial de este siglo en sectores como aeronáutica, telecomunicaciones, minería o agricultura. Una revolución que implicará una nueva fase de evolución social: la vida fuera del ámbito terrestre por la necesidad de nuevas fuentes de energía y ante un planeta finito de recursos para mantener a los 7.000 millones de almas que poblarán pronto la Tierra, sumida ya en cambios climáticos.

La industria espacial se antoja una esperanza en ese escenario. Pero hay asuntos preliminares que afectan a nuestra condición: el humanismo. La tecnología está adquiriendo una corporeidad cotidiana que comienza a interpelar al ser humano. Lo envuelve como una nueva piel y le está construyendo una nueva alteridad. ¿Qué sentido tiene todo lo que es capaz de hacer para nosotros? Ese es el reto que tiene que responder el humanismo tecnológico, apuntaba José María Lassalle, vocal de la junta directiva del Cercle d’Economia, en la primera sesión del ciclo «Barcelona, capital del humanismo tecnológico». Un humanismo en la era del capitalismo de vigilancia y ante el colapso de la democracia liberal frente a la revolución digital, en una suerte de «ciberleviatán» que gobierna nuestras vidas y que nos convertirá en titulares de una libertad asistida, cómoda, segura, confortable, pero también sin retorno crítico.

Urge volver a los fundamentos: el ser humano como medida de todas las cosas en una época definida por el prefijo post delante de modernidad, verdad y democracia. Porque el riesgo no es otro que el de liquidación, como anticipaba Bauman: liquidación judía, del enemigo de clase, de la otredad…. Hasta peligrar el propio ser humano. Porque a través de la acumulación de datos, la revolución digital, lejos del domino de las máquinas, esconde una nueva versión de la dominación del hombre sobre el hombre. De ahí que haya que politizar internet para que sea una infraestructura y no un instrumento. ¿Qué modelo quiere seguir Barcelona, el de una ciudad organizada como negocio o humanista, aunque tecnológicamente puntera? Tenemos la oportunidad de ser la primera capital tecnoética de Europa. Llega la hora de los compromisos.

Escaparate global en Barcelona Wine Week

  • Del 3 al 5 de febrero, la capital catalana se convertirá en el gran escaparate del vino español en la primera edición de la feria

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JC Valero / día 29 de enero de 2020 / abc.es

La capital catalana se convertirá del 3 al 5 de febrero en el gran escaparate del vino español en la primera edición de Barcelona Wine Week (BWW), con la participación de 550 bodegas en representación de 40 denominaciones de origen (DO) de toda nuestra geografía. Con esta apuesta por parte de Fira de Barcelona a través de su sociedad Alimientaria Exhibitions se pone en valor la variedad de territorios de nuestro país y la calidad y singularidad de cada vino, en lo que será literalmente un recorrido sensorial y paisajístico por la geografía española.

El salón profesional se instalará en el recinto ferial de Montjuïc y tendrá extensiones en hoteles, restaurantes y coctelerias de Barcelona, además de contar con experiencias singulares, como el maridaje del vino con la música, el arte y los libros. Con el objetivo de incrementar las exportaciones, a la cita acudirán cerca de 300 grandes compradores procedentes de 50 países considerados estratégicos por el sector, encabezados por EE.UU., Alemania, China-Hong Kong, Canadá, Reino Unido, Suecia, Rusia, Dinamarca, Colombia y Países Bajos. La organización también ha invitado a mil compradores nacionales a través del programa VIP Buyers. Con los compradores nacionales e internacionales se han planificado más de 5.800 encuentros.

Vino y rock&roll

El visitante podrá realizar un recorrido paisajístico por las DO en un espacio denominado BWW Lands en el que todos los territorios tendrán la misma superficie expositiva, lo que supone «una democratización del espacio», señala J. Antonio Valls, director general de Alimentaria Exhibitions. En BWW Hub habrá catas y ponencias a cargo de expertos, tanto sumilleres como bodegueros y enólogos. Entre las catas destacan las sinestésicas, cuyos participantes podrán experimentar cómo la música puede afectar al sabor del vino al aunar su consumo al rock&roll o las habaneras. La organización considera que el vino es una experiencia para los cinco sentidos en esta apuesta renovada.

Las mujeres también están en el centro de la producción vitivinícola y será uno de los atractivos de BWW a través de la zona Fabulous 50 by Women, donde se ensalzarán una cincuentena de caldos en los que la mujer es la protagonista. Mujeres también son las artistas Nika López y María Ortega, autoras de unas obras que presidirán el salón, tanto pictórica como escultóricamente. En cuanto a gastronomía, la feria realzará la dieta mediterránea y el valor nutricional del vino con la participación de siete restaurantes (Gresca, Xerta, Monocrom, D’Aprop, Casa Xica, 130 y Oriol Balaguer), que han diseñado tapas exclusivas para maridar con vinos en esta feria que también tendrá una sintonía musical propia.

Xavier Pagés, presidente de BWW y del Consejo Regulador del Cava, subraya que el salón, que cuenta con el apoyo de la Federación Española del Vino (FEV) e ICEX España Exportación e Inversiones, es clave para lograr elevar el valor de nuestros vinos y «visibilizar ante compradores globales de alto poder adquisitivo la capacidad de proyección internacional de nuestro sector, unido a nuestra fuerza gastronómica».

La implicación de la ciudad también ha sido buscada por la organización, y durante los días de celebración de BWW el mirador de Colón contará con un punto de información de enoturismo y ofrecerá una copa de cortesía a quienes se acerquen. La Llotja de Mar también acogerá un concurso internacional para determinar el mejor vino espumoso rosado y habrá fiestas en los hoteles, como la dedicada a la garnacha en el Sir victor. Además, varios restaurantes del centro comercial Las Arenas, en la plaza de España, ofreceran maridajes y 80 coctelerías de la ciudad crearán cócteles especialmente pensados para la ocasión. Barcelona quedará así maridada con el vino español.